Sangre: muerte, vida, remisión y pacto

Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Hoy les invito a considerar, muy brevemente, algo muy importante. Preguntémonos: ¿por qué esperar un minuto más para poner en orden mi vida?, ¿por qué esperar un instante más para comenzar a poner en práctica la voluntad de Dios en aquello que conscientemente estoy fallando?

¿Por qué lo dice, pastor? Lo digo porque no son pocos los cristianos que esperan con insistencia un momento especial para hacer la voluntad de Dios en cosas que no pueden esperar, cosas en las que Dios quiere una acción inmediata. Los digo porque soy testigo de lo dicho.

El autor del salmo 119 dice: «Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos» (Salmos 119:60). Te ruego que consideres que cada instante que demoras vas aumentando el daño. En realidad, es un instante más de enemistad entre tú y Dios; es un minuto de retraso en arreglar cuentas eternas; es un minuto más en que arriesgas la eternidad; es un minuto más de arrogancia; es un minuto más en el que pierdes gozo, paz, estabilidad, dirección, propósito para tu vida; es un minuto más en que pierdes bendiciones; es un minuto más en el que mantienes tu ofensa ante Dios.

¿Por qué, al igual que el salmista, no te apresuras tú también? ¡Deja ya de demorar lo que sabes es tu deber hacer!

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Isaías 1: 18

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes



Lectura Bíblica

Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre. Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Hebreos 9: 11-22

Introducción

Entre los líquidos más relacionados con el diario vivir encontramos: la leche, nuestro primer alimento; el agua, requisito indispensable para que exista vida; el petróleo, fuente de energía usada con muchos fines; y el maravilloso y complejo líquido que es la sangre, tan propia de cada ser humano, que equivale, por su originalidad, a la huella digital, pues no hay dos sangres idénticas.

La sangre es mucho más que una compleja mezcla biológica y el ser humano lo percibe por naturaleza y su asociación al mundo espiritual es prácticamente universal. Por cierto, que no faltan las explicaciones para intentar explicar esta asociación. Teorías dadas por antropólogos, sociólogos y psicólogos. Sin embargo, la raíz del asunto solo se puede encontrar en las páginas de la Biblia. Las Escrituras son la única fuente autorizada para dar la explicación de tan extraño comportamiento.

Les quiero invitar a explorar, siguiendo cual lo hiciera Livingston con las corrientes del Nilo hasta llegar a sus afluentes, la corriente de la sangre en tres tiempos históricos: antes de la Ley; durante la Ley y después de la Ley.

  1. Antes de la dispensación de la Ley.
  2. Durante la dispensación de la Ley.
  3. En la dispensación actual.

Conclusión

La sangre alcanza su máximo significado bajo la luz del Nuevo Testamento. Muchas cosas cambian, pero la sangre mantiene y engrandece su valor en la medida que entendemos su significado, iluminados por su derramamiento en la cruz del Calvario.

Antes, la sangre de un cordero, derramada correctamente, cubría los pecados a través de sacrificios repetitivos. Ahora, la sangre de «el Cordero» quitó para siempre el pecado de todo aquel que le acepte por fe.

Satanás detesta este tema y trata de desvirtuarlo, incluso procurando quitar el término de algunas versiones bíblicas o ridiculizándolo.

Nosotros seamos los que mantengamos la sana doctrina, la cual nace de la sangre derramada del costado de nuestro Señor Jesucristo.

Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

Levítico 17: 11

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

1 de febrero de 2026

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