Estás aquí: Home

De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Hechos 10:43

El único camino

Cita Bíblica: Juan 6:65-69

Introducción.

En el mundo encontramos seis religiones principales: hinduismo, budismo, islamismo, judaísmo, taoísmo, cristianismo; también se puede hablar de confusionismo, zoroastrismo, animismo y otras menores. Todo lo anterior con sus respectivas sectas o subdivisiones.

Luego encontramos las corrientes de pensamiento que, no siendo clasificadas propiamente tal como religiones, o sectas derivadas, también constituyen de una u otra forma una alternativa religiosa para mucha gente; me refiero al agnosticismo, al materialismo dialéctico, al espiritismo, el teosofismo, etc.

De una u otra forma la pregunta llega, ¿porqué eres cristiano y no budista, confusionista o hinduista? ¿Por qué no eres teosófico, agnóstico o ateo?

Hay una respuesta corta y una respuesta larga, la corta simplemente es: Cuando descubrí a Cristo no necesité de nada más, el apagó toda mi sed, me satisfizo en forma plena.

La respuesta larga, implica ir descartando cada una de las alternativas que han elegido, o en la que han nacido, otros.

La meditación de hoy tiene por objetivo explicar y valorizar lo que tenemos en Cristo.

I. ALTERNATIVAS A CRISTO
A) Budismo.
B) Hinduismo.
C) Islamismo.
D) Confucionismo.

III. POR QUÉ CRISTO
A) Lógico y razonable.
B) Consecuente.
C) Completo.
D) Aplicable.
E) Da pleno sentido a mi vida.
F) Llama en forma personal.
G) Satisface todas mis necesidades espirituales.

III. UNA UNIÓN IMPOSIBLE
A) Agua y aceite.
B) Cristo sólo.
C) Más que cristianismo, ¡Cristo!

Conclusión.

Entonces ¿Por qué soy cristiano? Pues, porque en Cristo y Su Palabra, encuentro algo que no es conformismo, no es evasión, no es ambigüedad, no es sólo esperanza ilusoria. En Cristo encontré satisfacción plena; encontré certezas, encontré plena redención, encontré paz sobrenatural y real comunión con Dios. Luego, todo lo anterior, no como promesas para el futuro, sino en el día de hoy.

“… Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Juan 6:68b