Vencedores
Muy apreciados hermanos en la fe:
En la primera parte de Filipenses 1:27, el Espíritu nos dice: «Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo,».
Cuán importante es vivir «como es digno del evangelio de Cristo», vivir como hijos de Dios, hijos de aquel que está sentado en el supremo trono de la gracia y todo lo gobierna con poder y perfecta justicia; dignos de ser llamados cristianos, seguidores de aquel que sufrió y murió por nosotros. Cuán importante es vivir conforme al modelo máximo de santidad y pureza que nos mostró el Señor Jesucristo con su propio ejemplo, tema en el que trabaja hoy en cada creyente el Espíritu Santo.
Resulta de extrema importancia no solo el seguir externamente a nuestro ejemplo máximo, manifestando dignidad ante los hombres, sino el someter todo nuestro corazón, mente y acciones al escrutinio de Dios en forma constante con el fin de recibir la permanente corrección y perfeccionamiento con tal de agradarle en todo y así tener su aprobación en el andar diario.
El andar en la dignidad requerida por Dios es un principio divino que no se insinúa como opción, sino como una exigencia. En realidad, es la tarea dada a todo redimido; en la carta de Pablo a los colosenses nos recalca: «para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;» (Colosenses 1:10).
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1ª Juan 5:1-5
Introducción
Las Escrituras ocupan muchos términos para describir lo que es un creyente. Nos habla, de: amigos, hermanos, ovejas, santos, soldados, testigos, fieles, discípulos, justos, y siervos entre otros muchos nombres que usa para referirse a los que han tomado a Cristo como su salvador.
En este capítulo, el apóstol Juan agrega un término muy particular o poco común, uno específico para los creyentes. Él agrega la palabra «vencer» o, mejor dicho, «vencedores». Este término aparece aproximadamente veinticuatro veces en el Nuevo Testamento; de estas, el apóstol Juan ocupa veintiuna de ellas en sus escritos. La utiliza mucho en Apocalipsis y también aquí en nuestra lectura, Juan describe la vida victoriosa del creyente, utilizando la expresión en varias formas diferentes para hacer énfasis en esa vida victoriosa.
Para el Apóstol se es o no se es cristiano, no hay una postura intermedia, por eso la epístola está llena de extremos como luz y tinieblas, amor y odio, verdad y mentira, vida y muerte.
El apóstol Juan describe a las personas por su conducta diaria, solo esa conducta describe al verdadero convertido. Él nos entrega algunas características clave que debería mostrar un creyente.
- Fe.
- Amor.
- Obediencia.
Conclusión
El Apóstol nos detalla tres gigantescas características de un renacido, de un creyente vencedor.
A este creyente no le es necesario decir que Cristo es su Señor, porque lo pueden leer en él, quien demuestra lo que es por su actuar. Su proceder dice lo que su boca calla.
Su fe no es solo para salvación, es constante en el tiempo, no decae a pesar de las circunstancias, se mantiene firme, porque puede ver a Dios en su vida.
Este creyente ama a Dios y también ama a sus hermanos, porque son de Dios. Para él, los mandamientos (o la palabra de Dios) no son gravosos, porque sabe que su Dios lo ayudará en la misión de guardarlos.
Este hace su voluntad no por obligación, sino porque en sus mandamientos y en la obediencia a ellos encuentra gozo, porque en su corazón hay un deseo firme de agradar a aquel a quien ama.
Son tres los elementos fundamentales: fe, amor y obediencia, que pueden servir para hacer un buen testeo con tal de saber en qué etapa de mi vida espiritual me encuentro y qué debo corregir para llegar a las alturas de lo que describe el apóstol Juan.
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1ª Juan 5:5










