Una mujer de Sunem
¡Deseamos un gran día para todas las mamás!
En este día enviamos un saludo muy especial y afectuoso a todas las madres que nos acompañan o ven por medio de alguno de los canales por los cuales llegamos hasta ustedes.
Oramos para que nuestro Señor les continúe ayudando a cumplir con el inmenso e irremplazable ministerio de ser madres y les colme de alegrías y realizaciones por medio de los hijos que Dios les ha concedido.
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que este que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios. Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.
Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió. Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él. Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo. Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo. Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta. Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.
2ª Reyes 4:8-17
Introducción
El libro de 2ª Reyes nos habla mucho de una mujer de la aldea de Sunem, por lo cual es llamada la sunamita. Este poblado se encuentra al suroeste del mar de Galilea, el cual pertenecía a la tribu de Isacar.
En él vivía nuestro personaje de hoy, una mujer descrita como «importante» y caracterizada por su fe, su constancia y empeño en servir al Señor. Se trató de una dama que fue de apoyo para Eliseo y con ello para todos los que ministraba
este gran profeta de Dios.
Con anterioridad, en el libro de 1ª de Reyes, encontramos a otra sunamita, la cual se llamó Abisag y sirvió a David en el ocaso de sus días, su nombre lo encontramos varias veces. Sin embargo, es llamativo que de esta mujer que asistió a Eliseo no tenemos el nombre. Es posible que esto haya sido para que sea más representativa aún de lo que es una buena sierva del Señor, como la mujer virtuosa de Proverbios 31. Es un ejemplo de mujer íntegra y temerosa del Señor.
- Una mujer al servicio de Dios (2ª Reyes 4:8-10).
- Eliseo conoce a la sunamita (2ª Reyes 4:8).
- La sunamita edifica una habitación amoblada para Eliseo (2ª Reyes 4:9-10).
- Una mujer recompensada (2ª Reyes 4:11-17).
- Una mujer conforme con lo que Dios le daba (2ª Reyes 4:11-13).
- La mujer es recompensada con algo que no pidió (2ª Reyes 4:14-17).
- Una mujer constante (2ª Reyes 4:18-21).
- Se presenta una dura adversidad (2ª Reyes 4:18-20).
- La Sunamita ante el dolor extremo (2ª Reyes 4:21).
Conclusión
En la sunamita, nos encontramos con un ejemplo de mujer prudente, de mujer virtuosa, de una esposa justa, de una madre sabia y, sobre todo, de una sierva humilde y devota del Señor.
Ruego al Señor que otorgue a cada madre que hoy está con nosotros, o bien, que nos ve o escucha, la fe y el virtuosismo de esta mujer ejemplar que amó a Dios por sobre todas las cosas y recibió grandes e inesperadas bendiciones.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
Proverbios 31:30










