Confesión y misericordia

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Himnos


Muy estimados y recordados hermanos:

En el día de hoy les invito a meditar en la importancia de confesar, en forma habitual, nuestros pecados ante Dios, lo cual comienza admitiendo, como lo hizo David después de haber desobedecido al Señor: «Yo he pecado» (2ª Samuel 24:10b). Cuán importante es ese: «yo he pecado, yo te he defraudado, te fallé Señor»; es la base de la buena comunión y una enriquecida relación con Dios que nos hará crecer a nuevas etapas.

El Señor bendiga vuestro culto y les otorgue una reposada y restauradora tarde dominical.

Sergio Oschilewski M.
Pastor I. Bíblica Las Condes


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Pasaje bíblico

Proverbios 28:12-14

Introducción

En la medida que avanza el presente siglo, notamos dos claras tendencias: El ser humano se aparta más y más de Dios y, con ello, el pecado va siendo visto, cada vez como algo menos importante; llegando a transformarse en elemento de burla y como una rareza del pasado. Todo esto se ve constantemente en el cine, las series de TV y muchas veces, en la publicidad.

De este modo los adversarios de Dios, tratan de eliminar un concepto de vital importancia para que el hombre pueda entender su situación, la gran Obra de Cristo y la salvación ofrecida.

Es una locura, pero el ser humano puede amar lo que más daño le hace y en contraposición se aleja de aquello que sólo le puede traer el bien; lo vemos persistentemente en la sociedad actual.

Leíamos el proverbio que dice:

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Proverbios 28:13

Notemos que asociado a la confesión está la idea de apartarse de los pecados, eso se llama arrepentimiento. La idea es, no sólo aceptar el hecho, sino que también no volver a cometer ese hecho. Hay muchos que se confiesan, pero sin arrepentirse, ese, «no prosperará» y no «alcanzará misericordia».

Consideremos estos conceptos con más detalles:

  1. Encubrimiento de los pecados.
  2. Confesión de los pecados.
    1. Confesión.
    2. Arrepentimiento.
    3. Restitución.
    4. Separación.
  3. Apartarse de los pecados.

Conclusión

En este tema más que requerir de una posterior reflexión, se requiere de una pronta acción, pues, si estamos en falta ante Dios, si mantenemos pecado en nuestras vidas, sólo hay una alternativa que puede agradar a Dios, y esa es, cortar, desarraigar el pecado de mi vida, en arrepentimiento y humildad. Alguien podrá argumentar: «pero para mí es algo muy doloroso, pierdo mucho». Le respondería: Sí, es doloroso, pero no pierdes, sino que ganas, y mucho, pues restauras una relación rota con Dios y así Él podrá recomenzar su trabajo en ti, incluyendo el suministro del fruto del Espíritu, con su paz y su gozo.

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

Salmos 32:5

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