Agradando a Dios

Amados hermanos en Cristo Jesús:

Junto con iniciar el mes, en que conmemoramos la reforma religiosa del siglo XVI, pidamos al Señor que levante a personas que, al igual que Wycliffe, Lutero, Zwinglio, Calvino y Knox, combatieron al pecado, resistiendo hasta la sangre (Hebreos 12:4) y, con ello, despertaron a la cristiandad con un nuevo celo por Dios, Su Palabra y Su Obra, conmocionando al mundo.

Les saludo, recordando las palabras con las que el apóstol Pablo exhortaba a los hermanos de Éfeso:

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Efesios 6:13

Sergio Oschilewski M.
Pastor I. Bíblica Las Condes


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Cita bíblica

1ª Tesalonicenses 4: 1-12.

Introducción

Es muy notorio como el principal objetivo del hombre es buscar la felicidad, para ello ha escrito libros, organizado talleres con expertos sobre el tema, busca a los países donde supuestamente las personas son las más felices del mundo y hace listas con los elementos que, juntos, harían de una persona un ser feliz. Sin embargo, muy por el contrario, es relativamente fácil notar que el ser humano parece cada día más infeliz, cubriendo en muchos casos su desdicha con drogas de diversos orígenes: químicas, biológicas, electrónicas, de carácter virtual, sexuales, deportivas, laborales, etcétera.

Lo que no queda muy claro, pero se puede inferir, es lo que se entiende por felicidad. Por lo que expresan muchos, se puede entender que «felicidad» es un estado de agrado sostenido; un estado en el que la persona se siente bien y aún más que bien, disfrutando de instancias placenteras y desligándose de toda preocupación.

Por otra parte, en la carta a los hermanos de Tesalónica, en el capítulo 4 versículo 1, Pablo expresa claramente la voluntad y la exhortación del Señor tanto para mi vida como para la tuya:

Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.

1ª Tesalonicenses 4: 1

Notemos el cambio de enfoque, Pablo exhorta a «agradar a Dios» en lugar de agradarse a uno mismo. Consideremos esto:

  1. Agradar a Dios como objetivo de la vida (1ª Tesalonicenses 4: 1).
  2. Agradar a Dios en cuanto a la administración de las pasiones (1ª Tesalonicenses 4: 3-5).
  3. Agradar a Dios en cuanto a mi relación con los hermanos (1ª Tesalonicenses 4: 6-8).
  4. Agradar a Dios en cuanto a los negocios de la vida (1ª Tesalonicenses 4: 11-12).
  5. Agradar a Dios en cuanto al crecimiento personal (Colosenses 1: 10).

Conclusión

Si nos acercamos a Dios solo para ser felices o para encontrar un poco de paz, significa que aún hay algo que no está bien, pues uno se acerca a Dios para agradarle, arrepentido, dispuesto a cambiar de actitud para no volver a desagradarle, no volver a pecar.

Entonces comienza a amanecer en la vida una alegría inconfundible y duradera. ¿Queremos ser felices? entonces, agrademos a Dios.

La razón por la cual algunos cristianos no logran estar en paz y carecen de gozo interno, consiste en que son cristianos que viven buscando su propio agrado y felicidad, utilizando a Dios solo como un ayudador para ese fin; pero la Biblia muestra algo diferente. En realidad, el cristiano no merece ni agrado ni felicidad, él, solo debe buscar el agrado y la gloria de Dios y solo entonces conocerá la paz, el gozo, la satisfacción y la total realización personal, el gozo en Cristo.

comprobando lo que es agradable al Señor.

Efesios 5: 10

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