Queridos hermanos en Cristo:

¡Libres! Qué hermosa condición. Todo cristiano debe agradecer constantemente por la libertad recibida en Cristo en el nuevo nacimiento. Fuimos hechos libres de la condenación que recaía sobre nosotros; libres del poder del pecado; libres del temor a la muerte; libres de una conciencia que acusaba en forma permanente; libres de nuestras debilidades destructivas; y libres de la potestad de Satanás. Es una libertad sublime que solo Dios puede otorgar.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

 Juan 8: 36

Sergio Oschilewski Malinowski
Pastor Iglesia Bíblica Las Condes



Lectura Bíblica

Marcos 8: 34-38.

Introducción

En la Biblia y la vida cristiana encontramos algunas situaciones muy especiales que, a primera vista, pudieran parecer contradicciones o paradojas. Como ejemplo consideremos lo siguiente: la batalla más grande del universo se ganó en una cruz y con la muerte del que sería el vencedor absoluto. El que odia a la humanidad y todo lo santo fue derribado y condenado por medio de un gran acto de amor. Los poderosos muros de Jericó no cayeron por el uso de la robusta maquinaria de guerra, sino por el efecto de la música. Para el cristiano, la muerte perdió su terror y fue transformada en la entrada al cielo. El que se humilla ante Dios, será exaltado.

Entre estas aparentes contradicciones, encontramos las palabras del Señor cuando dijo: «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.» (Marcos 8:35). Consideremos hoy esta enseñanza del divino maestro.

  1. Perdiendo la vida para salvarla.
  2. El mundo.
  3. Salvando la vida por perderla.

Conclusión

Finalmente, la enseñanza del Señor resulta clara. Todo aquel que quiera ganar el favor del mundo y su príncipe, con el fin de satisfacer las concupiscencias de la carne, se alejará en forma constante de Cristo y su mensaje de salvación, hasta perderlo de vista, renunciando así a su única oportunidad de salvación eterna. Por el contrario, quien se aleje del sistema mundano y busque satisfacer la voluntad de Dios, se encontrará con el Salvador y su salvación, así como con su eterna recompensa.

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

Marcos 8: 36