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Cita Bíblica: Éxodo 2:1-10

Introducción: Una madre es aquella mujer que no solo acuna y nutre en su vientre, por nueve meses, a una pequeña e indefensa criatura, sino que luego lo alimenta con leche, sopa y caricias; es aquella mujer que escucha y cura las heridas del alma y del cuerpo; es aquella mujer que defiende e intercede, pero también, disciplina y esculpe en el alma y espíritu de aquel niño los principios eternos.

En esta oportunidad, quiero invitarles a profundizar en esta última tarea mencionada: dar una adecuada formación al hijo que se encuentra bajo el amparo y tutela divinamente establecida. Aquí una advertencia muy importante, si no formas tú a tu hijo con el Santo Modelo, lo hará otro que, con la mayor probabilidad, desconocerá, y aun rechazará a Dios y su plan.

I. LA OFENSIVA PAGANA
A) Anular.
B) Sustituir.

II. LA REACCIÓN DEL MATRIMONIO CRISTIANO

III. UN EJEMPLO DE AYER PARA LOS DÍAS DE HOY

Conclusión: Madres, el Señor les ha puesto en un alto pedestal con una majestuosa tarea; que nadie las baje de ahí, menos ustedes mismas; que nadie disminuya el honor, la responsabilidad y la autoridad que Dios les ha dado.

En sus manos está lo que serán sus hijos mañana y con ello, la sociedad de mañana y la iglesia de mañana.
Vuestro rol es importantísimo, no se dejen manipular o intimidar por aquellos que hoy intentan quitarles el mandato entregado por Dios mismo.

“Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.” Prov.31:26

Madres contra viento y marea

Desenterrando mis tesoros (parte 4): una herencia incorruptible

Cita Bíblica: 1ª Pedro 1:3-5

Introducción.

¿Sabías que como hijo de Dios, te espera una gran herencia en los cielos? ¿Por qué hablamos tan poco de ella? ¿Estamos conscientes de su significado?

En esta nueva incursión en la búsqueda de nuestros tesoros, los invito a considerar aquella herencia incorruptible reservada con amor para los hijos del Señor.

I. EL CIELO
II. UNA HERENCIA INCONTAMINADA EN ESPERA
III. UNA HERENCIA INCONTAMINADA PARA USAR HOY

Conclusión.

El tesoro visto hoy, no sólo tiene por objeto disfrutarlo en el futuro, cuando estemos muertos, o cuando el Señor nos arrebate. El cielo, y la esperanza de estar ahí, deben constituir pensamientos que constantemente nos estimulen durante la vida bajo el sol.

Pedro dice: “… nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible…..” (1ª P.1:3b, 4a). Notemos que esta herencia debe constituir “una esperanza viva” que nos aliente, nos motive, nos ayude a sobrellevar las cargas del presente y a caminar con ánimo y expectativas sobre lo que tenemos por delante.

Por otra parte, esta esperanza constituye un instrumento de medición que nos sirve para detectar si estamos desarrollando raíces en este mundo.

Una cosa más: En Apocalipsis advierte: “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” (Ap. 21:27) Te ruego que contestes la siguiente pregunta: ¿Estás tú inscrito en el libro de la vida del Cordero?