Estás aquí: Home

De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Hechos 10:43

Sí, es lícito

Cita Bíblica: Lucas 13:10-17

Introducción.

El lugar donde se desarrollan los acontecimientos relatados, en la porción leída del evangelio de Lucas, es una sinagoga. El uso principal de estos lugares era la lectura y la enseñanza de la Palabra de Dios; se empleaban también como un tribunal o como escuela.

La sinagoga no remplazaba de ningún modo al Templo de Jerusalén; las reuniones en las sinagogas no eran para ofrecer sacrificios o cultos ceremoniales, su fin principal estaba relacionado con el estudio de Las Escrituras, principalmente, La Ley. Además, servían para la oración pública o la oración de una comunidad.

La palabra sinagoga no la encontramos en el Antiguo testamento, pero sí, en muchas ocasiones, a partir de los Evangelios. Estos centros se encontraban en todos los lugares donde habían judíos que practicaban su religión. Eran muy numerosas en ciudades importantes y de gran población como Jerusalén; también encontramos sinagogas en Chipre, Antioquia, Berea, Iconio, Alejandría, etc.

Cada sinagoga tenía uno o varios encargados dependiendo de su tamaño; uno de ellos era el principal, el que dirigía los servicios y disponía quien debía leer, orar o exhortar. En Antioquia los principales de la sinagoga invitaron a Pablo y a Bernabé a dirigir palabras de exhortación a los presentes.

La reunión más importante era el sábado, pero también se reunían los días segundo y quinto de la semana.

En la lectura de hoy vemos a Cristo en una de ellas, y el relato nos indica lo que enseñaba Jesús en un día de reposo.

I. ENSEÑANDO
II. LIBERANDO
III. REPRENDIENDO

Conclusión.

Nuestro Señor, nuestro Salvador, es a la persona que tenemos que observar e imitar en cada momento de nuestra vida, él nos abrió el camino de la salvación, otorgó claridad a nuestra vista y enderezó nuestras vidas que por años estuvieron atadas, tal cual como había sucedido con la mujer del relato.

Él permitió que nuestra vista mirara al cielo con lo que pudimos ver y disfrutar de las cosas de Dios, ya no con ataduras, sino con libertad.

Pero también, Cristo nos da ejemplo de vida, enseñándonos como debemos conducirnos. El estaba en el lugar en el que debía estar, es un buen ejemplo para nosotros; estaba activo enseñando y respondiendo a las necesidades de los hombres.

Su amor y misericordia no tienen días especiales, debemos estar dispuestos cualquier día para hacer las obras que el Salvador mande, no importa el lugar ni a quien se hagan, las personas no pueden esperar.

Algo más que destacar, recordar y aplicar: cuando se tenga que responder, pensemos como respondió Jesús, el no dejó pasar el error, alzó la voz cuando tenía que hacerlo y respondió con la sabiduría divina.

Algunos dicen que los creyentes no podemos Juzgar; pero, si se trata de las cosas de Dios y hay errores en aquellos que las predican o practican, sí podemos hacerlo, quedarse callado sería ir en contra de Dios y sus enseñanzas.

“…Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;” (1ª Pedro 2:21b)