¿Quién nos removerá la piedra?

Cita Bíblica: Marcos 16:1-8

Introducción: En este primer día de la semana, los creyentes recordamos la resurrección de Cristo, un acontecimiento fundamental en nuestras vidas y fundamental para la humanidad completa. El mundo denomina esta semana como “santa.” A mi modo de ver, esta semana no tiene nada de santa, salvo el protagonista principal. Durante esa semana de hace casi dos mil años atrás, fue donde se demostró y reveló el verdadero sentir del corazón del hombre, siempre más dispuesto a alejarse con rapidez de Dios, que de acercarse a Él. Definitivamente, ese corazón demuestra que los hombres aman más las tinieblas que la luz.

Las personas hablan de “un tiempo de reflexión” y de “mirar hacia el interior”, grave error. En el interior no hay nada que nos pueda acercar a Dios, éste debiera ser el día de mirar al cielo y al Salvador.

Para la gran mayoría, este día es sinónimo de: celebración, vacaciones, sacrificios (entre comillas), mucho producto del mar, de playas y lugares de esparcimiento repletos. En síntesis, es sinónimo de pasarlo bien ¿Por qué celebran? ni ellos saben. Desconocen al protagonista, se desconoce razón del porqué murió, se niega que resucito, llegando a ser, incluso, sinónimo de burlas, hasta de insultos, pero todos aprovechan estos días libres.

¿Qué pasa por la mente y el corazón de nosotros al tener la oportunidad de recordar la resurrección de Cristo? ¿Qué pasó con los primeros testigos al acudir ese domingo a la tumba de Cristo? ¿Estaban seguros de la resurrección o todavía quedaban dudas en ellos? ¿A quién buscaban? Y preguntándonos a nosotros después de muchos años, ¿qué pensamos de este tremendo acontecimiento? Veamos los hechos.

I. UNA DUDA
¿Quién Nos Removerá La Piedra?

II. UNA PREGUNTA
¿A quién buscas?

III. UNA MISIÓN
¡Anunciad la noticia!

Conclusión: Hermanos, hay una tremenda noticia: El Señor, sin lugar a dudas, ha resucitado y está sentado a la diestra de nuestro Dios. Este acontecimiento es pilar firme de nuestra fe. Puede haber dudas de muchos aspectos, pero en los que son fundamento firme de nuestra fe, debemos tener seguridad de ellos: la cruz y la resurrección. Dios ha dado muchas pruebas para confirmar lo ocurrido.

Nuestro Salvador está vivo, ni los clavos de la cruz, ni la piedra del sepulcro lo han retenido. No hay razón para buscarlo ahí.
Hoy buscamos al salvador que vive por los siglos, y reinará también por los siglos. Cristo ha vencido todo obstáculo que nos impedía estar en su presencia. Su resurrección me da seguridad de salvación y seguridad de mi futura resurrección, si es que su venida no ocurre antes.

Solo nos queda correr a dar la bella y esperanzadora noticia.

Predicador

Hermano Julio Salvador Álamo

Fecha

5 de abril de 2015

Etiquetas