Conociendo a mi Padre Celestial

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Les saludo reiterándoles mis mejores deseos para este nuevo año:

Cuán importante es que los cristianos renacidos, entendamos y nos familiaricemos con lo que significa nuestra nueva relación con Dios, aquella que nos transforma en hijos de un padre Todopoderoso. Entenderlo y, más aún, vivirlo, es algo que cambia totalmente la vida, ayudándonos a experimentar, tanto los momentos hermosos como los complejos, de una manera: serena, segura, esperanzada, equilibrada y manteniendo un gozo interno constante e inexplicable.

Es mi anhelo que, desde el principio del año 2021, nuestra relación padre-hijo con Dios, sea enriquecida y fortalecida, pues es la clave para enfrentarlo con una certeza de triunfo que superará todas las circunstancias.

Reciban un gran y cariñoso abrazo.

Sergio Oschilewski M.
Pr. I. Bíblica Las Condes


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Pasaje bíblico

1ª Juan 3:1-3

Introducción

«Amados, ahora somos hijos de Dios» (1ª Juan 3:2a). Las Escrituras afirman que, al recibir al Señor Jesús como Salvador, somos «hechos hijos de Dios». Se trata de una gran verdad que vamos entendiendo poco a poco durante el desarrollo de nuestra nueva vida. Se establece así, una relación que va madurando con el tiempo. Sabemos que Dios no cambia, no obstante, el nuevo hijo está sometido a un proceso que le hará vivir esa nueva relación de una manera cada vez más plena.

La madurez, la riqueza y la dinámica de la relación padre-hijo, entre el creyente y Dios, está condicionada a varios factores, entre los que destacan:

  1. La comprensión de la nueva relación
    1. Relación establecida a partir del instante en que se produjo la salvación.
    2. Relación que nos centra y encamina hacia la madurez.
  2. La vida devocional
  3. La sumisión al señorío de Cristo
    1. Dependencia y aplicación práctica de la voluntad de Dios.
    2. Uso de los dones y talentos, así como la realización de las tareas asignadas.
    3. La libertad que da al Espíritu Santo.
  4. La personalidad y las experiencias personales
    1. La personalidad.
    2. Experiencias personales.

Conclusión

Permítame una pregunta final: ¿cuál es su relación con el Señor? ¿la de un siervo con su señor; la de un soldado con su superior; la de un mayordomo con su patrón; la de un atleta con su entrenador; la de un alumno con su maestro? Estas relaciones son correctas e importantes, pero constituyen solo una parte de la vida cristiana. ¿Existe también la bendita relación de un hijo con su padre? Si es así, ha descubierto una de las grandes maravillas de ser un cristiano.

Si, por el contrario, no es así, ¿qué va a hacer al respecto? ¿Comenzará a trabajar hoy mismo esa relación? Le ruego que lo haga sin perder un minuto más.

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4:6

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

2 de enero de 2021

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