Queridos hermanos en Cristo Jesús:

El apóstol Pedro les escribe a los hermanos:

sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;

1ª Pedro 3: 8b

Se trata de lo que el Señor quiere que suceda entre sus hijos. Oremos para que ese sentir, fundamentado en la verdad de Su Palabra y el trabajo del Espíritu Santo, siga creciendo durante este nuevo año, de una forma que sea muy visible y sentida en nuestra Congregación.


Lectura Bíblica

Salmos 57: 7-11.

Introducción

En muchas ocasiones uno no encuentra palabras para expresarle a nuestro Dios cuán importante y necesario es Él en nuestras vidas. Tampoco es fácil encontrar palabras para agradecer las muchas bendiciones que hemos recibido a lo largo de nuestro camino a su lado.

Sin embargo, las palabras que nos faltan aparecen rápidamente en este maravilloso libro de los Salmos, un libro que interpreta a nuestro corazón en cada una de sus sublimes y elevadas líneas.

En esta ocasión vemos el corazón de David derramado en estos maravillosos versos, un David afligido y angustiado como se aprecia en la primera parte del Salmo, pero también, como se ve en la segunda parte, a un hombre dispuesto a cantar, adorar y alabar a Dios, con todo su ser, a pesar de las dificultades.

Un Salmo que podría llamar una verdadera joya Bíblica, la que nos debe llevar a reflexionar con mucha atención de cómo, confiando en Dios, se puede pasar de un momento de angustia a un momento pleno y feliz, recordando las maravillas de Dios.

Veamos cómo el corazón derramado de David puede servirnos de ejemplo para cantar alabanzas a Dios.

  1. Un corazón dispuesto (Salmos 57: 7).
  2. Un llamado a la acción (Salmos 57: 8).
  3. Una alabanza que resuena (Salmos 57: 9).
  4. Un motivo para la alabanza (Salmos 57: 10).

Conclusión

Nuestro corazón debe estar fijo, dispuesto, calmado, firme y resuelto a confiar en el Señor. Debemos ser capaces de traer a la memoria todas las bendiciones que Dios nos ha otorgado. No hay motivos para no confiar, el Señor ha entregado firmes certezas a nuestra vida.

Así, como David hace un llamado a despertar, también lo debemos hacer nosotros para alabar y adorar con lo mejor que tenemos a nuestro Dios. Todo lo que somos y tenemos tiene que estar en nuestro canto para que nuestra alabanza también resuene entre los que no lo conocen. Los motivos son su infinita misericordia y su gran y única verdad; además, creo que cada uno tiene muchos motivos más en su corazón. Unámonos a los que diariamente alaban a nuestro Dios. Solo para su gloria y honra.

Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria

Salmos 57: 11