Una tragedia transformada en himno de victoria

Amados hermanos en la fe:

En las Escrituras encontramos constantemente exhortaciones a seguir lo bueno: «El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno (Romanos 12:9); «Examinadlo todo; retened lo bueno (1ª Tesalonicenses 5:21); «y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.» (Santiago 4:17).

Sin duda alguna, somos llamados a seguir lo bueno, a retener lo bueno, a hacer lo bueno; en resumidas cuentas, a vivir en función de lo bueno, pero ¿cómo definir lo bueno y como definir lo malo?

Pienso que más fácil que confeccionar una compleja definición de lo que es bueno, puede resultar mejor considerar las características de aquello que es bueno; descubrimos así que:

  1. Lo bueno es todo aquello que hacemos, decimos y pensamos que se encuentra en total armonía con la santidad de Dios.
  2. Lo bueno se caracteriza por conformarse al derecho divino. En otras palabras, lo bueno se caracteriza por estar acorde a las normas eternas de derecho, de moral y, más aún, de la santidad de Dios.

Sintetizando, lo bueno es aquello que se somete, sin límites, a la voluntad de Dios. Entendiendo que Dios y su voluntad, expresada en la Biblia, no cambia con el tiempo y ella no constituye un asunto subordinado a un momento histórico, cultural o social. Su voluntad, sus principios, tienen carácter eterno y universal.

Por su parte, lo malo se caracteriza por violar la voluntad de Dios, por violentar el derecho eterno, la moral eterna, la santidad divina.

Por lo anterior, cuando se nos insta a hacer lo bueno, estamos siendo llamados a buscar y hacer la voluntad de Dios, pues buscando esa voluntad, siempre haremos lo bueno, por cuanto ella es buena en grado máximo.

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes


Lectura Bíblica

Escucha esto, Job;
Detente, y considera las maravillas de Dios.
¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto,
Y hace resplandecer la luz de su nube?
¿Has conocido tú las diferencias de las nubes,
Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
¿Por qué están calientes tus vestidos
Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur?
¿Extendiste tú con él los cielos,
Firmes como un espejo fundido?
Muéstranos qué le hemos de decir;
Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
¿Será preciso contarle cuando yo hablare?
Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos,
Luego que pasa el viento y los limpia,
Viniendo de la parte del norte la dorada claridad.
En Dios hay una majestad terrible.
Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder;
Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
Lo temerán por tanto los hombres;
Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.

Job 37:14-24

Introducción

El libro de Job nos plantea el dilema de porqué una persona que se caracteriza por su temor al Señor, por su proceder recto y una vida ejemplar, puede pasar por pruebas y angustias que parecieran reservadas solo para la gente que se opone a la voluntad divina.

Aunque en sus 42 capítulos se trata del tema y finalmente se pueden llegar a entender las razones del Señor, para muchos no resulta fácil comprender y aceptar el tratamiento que Dios da al santo varón llamado Job y es que uno de los problemas comunes de aquel que se enfrenta con el libro es que lo juzga por medio de sus sentimientos y bloquea la razón y los temas que van mucho más allá de lo emocional.

Lo maravilloso es que Job sí entiende y demuestra que acepta la prueba divina, pues por ella alcanza un conocimiento de Dios que hubiera sido imposible por otros medios.

Job fue un varón de Dios, un patriarca fiel que vivió, posiblemente, en tiempos de Abraham, unos 2000 años antes de Cristo. Este varón es puesto en el crisol de la prueba, aceptándolas en principio. No obstante, con el pasar del tiempo y la permanencia de las tribulaciones comienza a flaquear, pero sin renegar del Señor. Finalmente, le vemos humilde, más sabio que al principio y totalmente victorioso.

  1. Las pruebas de Job.
  2. Job y su ego.
  3. Job recibe dos respuestas.
    1. Respuesta de un sabio.
    2. Respuesta de Dios.
  4. El nuevo Job.

Conclusión

El hombre destacado por su justicia, conocimiento, prudencia, misericordia y temor a Dios, requirió que Dios mismo le demostrara su ignorancia, su falta de juicio y su condición de injusto. Una cosa es la justicia de un ser humano ante otro ser humano y otra, muy diferente, es la justicia de un ser humano ante Dios.

Damos gracias a Dios por preservar esta antigua historia, pues por ella podemos comprender las graves faltas que puede mantener aún un hombre descrito como «(…) perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.» (Job 1:8c); y cómo Dios se preocupa de purificar a su amado siervo, aunque para lograrlo tenga que hacerlo pasar por duras experiencias que, en principio, pueden ser inexplicables.

para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,

1ª Pedro 1:7

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

19 de julio de 2026