Un refugio en tiempo de aflicción

Queridos hermanos en Cristo:

Cuando Josué, después de una vergonzosa derrota militar, con el corazón destrozado busca respuestas y consuelo del Señor, Dios, en lugar de consolarle de inmediato, como se podría esperar, lo confronta y le dice: «Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.» (Josué 7:10b-11). De ese modo, Dios le muestra que la solución y el consuelo solo vendrán del conocer y afrontar el problema con entereza para así poder dar lugar al arrepentimiento, al pedir el perdón que corresponda, para luego enmendar el rumbo. Después vendrá el consuelo.

En el día de hoy, lo que mucha gente, cristiana y no cristiana, necesita, no es un tierno consuelo, sino arrepentirse y reconocer su maldad y sus faltas ante Dios buscando su perdón. Lamentablemente, en lugar de ello, muchos acuden al amigo, a libros de autoayuda, a chamanes, psicólogos y sociólogos, mientras culpan a otros de sus males. Cuando el involucrado pertenece a una iglesia, es posible que también pida oración y aún ayuno de parte de los hermanos.

Hay que considerar que incluso un buen cristiano puede caer en la confusión de consolar cuando en realidad lo que debe hacer, en primer lugar, es confrontar y conducir a la persona al médico divino para obtener la sanidad. Entendiendo que sanidad implica: enfrentar con la verdad y escarbar la herida por la verdad. Es obvio que esto conlleva dolor y deseos de huir en busca de alternativas menos desagradables, pero inútiles. Solo el permanecer en el examen y tratamiento divino conduce a limpieza y claridad del mal hecho, lo cual se puede sentir en principio como cruel y falto de amor, pero no lo es. Solo se trata del cuidado médico necesario para limpiar la herida y buscar las esquirlas que pudieran aún encontrarse en ella. Solo con la verdad, aunque fea y dolorosa, al descubierto con el consecuente arrepentimiento genuino podrá llegar la salud, el bienestar y el tan anhelado consuelo, no antes.

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes


Lectura Bíblica

Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?
Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.

Ester 4:13-17

Introducción

En el día de hoy, nos encontramos con el libro de Ester. Es un libro que lleva el nombre de una mujer cuyo nombre hebreo fue «Hadasa» (Ester 2:7) el que traducido resulta ser mirto, arbusto muy común en Israel usado en la construcción de las cabañas durante la fiesta de los tabernáculos. Resulta ser un nombre muy apropiado para una mujer que constituyó un refugio para su pueblo en momentos en que las nubes de la destrucción se cernían sobre los israelitas procurando su exterminio.

También conocemos a esta mujer por «Ester», nombre que derivaría de «stareh» o estrella, lo cual es muy apropiado para quien alumbró, aunque con luz aparentemente débil comparada con la de su marido el gran rey Asuero (también conocido como Jerjes I), pero de una eficacia tal que permitió llevar adelante el plan de redención del Señor para con el ser humano.

  1. Ester y su tiempo.
  2. Levantada en el tiempo oportuno.
  3. Una mujer de oración.

Conclusión

Hemos visto cómo Dios, a pesar de la rebeldía de los hombres, a pesar de las estrategias de Satanás, hace que sus planes continúen hacia los fines predeterminados en la eternidad. Las metas de Dios son inamovibles y sus planes finales, sus decretos, siempre se cumplen. El Señor puede usar a un Sansón a quien dota de una súper fuerza o a una delicada mujer a quien dota de fe y sabiduría, pues no es la persona sino Dios, el Señor de la persona el que utilizará a su instrumento conforme a su beneplácito y perfecta sabiduría. El Señor nos ayude a tener la fe y docilidad de esa gran mujer que fue Ester.

Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado a los que nos aborrecían.

Salmos 44:7

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

12 de julio de 2026