Renunciando a mis derechos

Muy apreciados hermanos:

Es bastante común que algunos creyentes mal informados teman pedir en sus oraciones por más paciencia al Señor, pues dicen, mal interpretando a Santiago 1: 3, que al pedir paciencia entonces le sobrevendrán pruebas. Es cierto que un fruto de una prueba bien llevada es la paciencia, pero esto no significa que la paciencia tenga que ser necesariamente el fruto de una prueba. Se puede, también, agregar que una prueba mal llevada no producirá siquiera un poco de paciencia.

Del mismo modo, el resultado de un tortuoso y forzado ejercicio puede ser el fortalecimiento de los músculos, pero no es necesario tener que pasar por duras pruebas físicas para obtener mayor musculatura, ya que también la puedes obtener por medio de un gratificante y constante ejercicio diario.

La paciencia es, por excelencia, parte del fruto del Espíritu Santo obrando en un corazón que se deja trabajar por el divino maestro. La paciencia puede ser obtenida mediante la dulce, constante y obediente comunión diaria con el Señor en el devocional y su posterior aplicación.

Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

2ª Tesalonicenses 3: 5

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes



Lectura Bíblica

Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.

Mateo 17: 24-27

Introducción

La lectura sitúa a Cristo y sus discípulos en la ciudad de Capernaum, ubicada en una de las riberas del mar de Galilea, específicamente en la ribera noroeste del lago.

Capernaum fue muy importante en el ministerio del Señor, fue visitada por Cristo muchas veces, tanto así que dos evangelistas la catalogan como «su ciudad» (Mateo 9: 1; Marcos 2: 1). Hizo de ella un centro muy importante para la expansión de su ministerio.

En esa ciudad ocurre el llamado de Mateo, ahí el Señor quitó la fiebre a la suegra de Pedro, fue en ese lugar donde el Señor hizo muchos milagros, pero, a pesar de lo mucho que vieron sus habitantes obrar a Cristo, esa ciudad junto con otras no se arrepintieron y el Señor pronuncia un severo juicio sobre ella. Tanto habían visto de los milagros de Jesús, que el Señor les dice que si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se hicieron en Capernaum, Sodoma habría permanecido hasta los días de Cristo.

Veamos algunas cosas interesantes de este milagro de Cristo en Capernaum, milagro que, aunque pasa un poco desapercibido, nos muestra algunas características sobresalientes de Cristo.

  1. Su derecho.
  2. Su humildad.
  3. Su soberanía.

Conclusión

Con Cristo nunca se deja de aprender y a la vez admirar. Es el dueño de todo y, aun así, es capaz de dejar de lado sus derechos. Se sometió a las autoridades para que el mundo pueda escuchar sin estorbo sus palabras.

Mediante el pago del tributo del templo, el Señor se identificó como el Rey soberano, el Mesías y el Señor del templo, más bien el Señor de todo y todos.

Su humildad llena completamente ese concepto: se humilló para darnos la salvación, dejó muchas cosas que le correspondían por amor al hombre, además, hizo toda la voluntad del Padre.

Él es rico en todo, pero, aun así, se hizo pobre por nosotros: dejó su trono, su poder, dejó sus posesiones para que nosotros fuéramos eternamente enriquecidos.

Cristo lo dejó todo por usted: renunció y se humilló a pesar de ser quien es. La pregunta para nosotros hoy: ¿hasta dónde yo estoy dispuesto a renunciar y humillarme por Cristo?

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2ª Corintios 8: 9

Predicador

Hermano Julio Salvador Álamo

Fecha

18 de enero de 2026

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