Reconciliación

Amados hermanos:

El dicho popular dice: «ni muy adentro que te quemes, ni muy afuera que te hieles». Este dicho puede tener algún valor para algunas situaciones de la vida, pero no lo tiene cuando se trata de las relaciones con Dios, pues los que así practican el cristianismo dice la Biblia que son vomitivos para Dios, de ahí las fuertes palabras del Señor a la iglesia de Laodicea: «Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.» (Apocalipsis 3: 16).

Es imposible para el cristiano agradar a todas las personas; el seguir el camino estrecho, que se nos propuso (Mateo 7: 14), implica muchas acciones y no acciones que chocarán con una gran cantidad de personas que incluso pueden ser familiares muy cercanos, buenos amigos o gente del entorno laboral. El Señor advirtió que seguirle implicará el rechazo de muchos; en Lucas 6 advierte: «¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!» (Lucas 6: 26a). Lo que sí es importante es que nadie pueda decir mal de nosotros teniendo la razón. En el camino angosto no existen los que el mundo llama «moneditas de oro» es decir, aquellos que caen bien a todos todo el tiempo. En lo personal prefiero agradar a Dios.

Este es un planteamiento que puede ser muy difícil para muchos jóvenes cristianos que tarde o temprano podrán llegar a sentirse excluidos o discriminados del medio en el que desarrollan su vida por mantenerse firmes en los principios cristianos.

Joven que te identificas con estas palabras, te digo que si has elegido sentarte a la mesa del Señor has elegido la mejor mesa. Mantente firme y no te dejes seducir por el llamado que te hacen de la otra mesa. Tú has elegido bien y, si sufres por tu buena decisión, no olvides la bienaventuranza que dice: «Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;» (Salmos 1: 1).

Ahora bien, si en algún momento cediste a la presión del mundo, entonces, sin dudarlo, pon en práctica el consejo de Santiago: «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.» (Santiago 4: 8).

No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

1ª Corintios 10: 21

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes



Lectura Bíblica

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

2ª Corintios 5: 17-21

Introducción

Cuán fuertes son las expresiones que usa el apóstol Pablo cuando llama al ser humano a aceptar la oferta de reconciliación que está siendo ofrecida por Dios. Son expresiones conmovedoras que buscan mover a las personas para que acepten la gracia ofrecida desde el cielo.

Se entiende que si se habla de reconciliación es porque hay una relación rota. La Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, nos habla de esta relación rota y de cómo Dios se mueve en la historia para remediar esta situación.

Les invito a avanzar sobre este tema respondiendo algunas preguntas y con ellas también reforzar lo que debe ser nuestra misión durante el año que ha comenzado.

  1. ¿Por qué se ofrece reconciliación?
  2. ¿A quién se ofrece la reconciliación?
  3. ¿Quién ofrece reconciliación?
  4. ¿Cuál es el medio de la reconciliación?
  5. ¿A quién se encargó el mensaje de reconciliación?

Conclusión

Una pregunta imposible de evitar: ¿estás tú reconciliado con Dios por medio del Señor Jesucristo? Pablo, sobreponiéndose a los argumentos incuestionables que ya ha dado y teniéndolos como base, ahora expone su corazón y dice: «os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.» (2ª Corintios 5: 20b).

Otra pregunta inevitable que emerge de la lectura para aquellos que ya han sido reconciliados: ¿estás actuando como el encargado que eres de transmitir este mensaje de reconciliación? Recordemos nuevamente a Pablo: «y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.» (2ª Corintios 5: 19b).

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

11 de enero de 2026