Mi Dios y yo

Muy apreciados hermanos en la fe:

Aunque estamos en un período de vacaciones, y con ello de menor actividad en la Iglesia, es importante que no dejemos de orar por todo lo que se continúa realizando, pues el adversario no toma vacaciones. También es prudente que, desde ya, consideremos las tareas en las cuales el Señor nos incluirá durante el año, colocando nuestro corazón y voluntad en Sus manos, con tal de iniciar el trabajo que se avecina con alegría, motivación y ánimo contagioso.

Pido al Señor que bendiga ricamente vuestro «Día del Señor», así como toda la semana que le sigue.

Sergio Oschilewski Malinowski
Pastor Iglesia Bíblica Las Condes



Lectura Bíblica

Salmos 139: 1-6.

Introducción

La población mundial alrededor del año 1950 alcanzaba la suma de 2500 millones de personas. En el año 2000, esa cifra llegó a los 6000 millones siendo, en la actualidad, alrededor de 8000 millones de personas.

El país más poblado en la actualidad es India, con más de 1400 millones, superando por muy poco a China. Dentro de nuestro continente, el más poblado es Estados Unidos seguido de Brasil y México.

Largo y difícil sería llegar a estimar cuántas personas han poblado durante la historia la tierra. Algunos se han atrevido a hacer cálculos, pero creo que sería muy difícil verificar esa cifra, por lo tanto, cualquier cálculo sería mera especulación.

Dios es el único que nos podría dar la cifra exacta de cuántas personas poblarán esta tierra durante su existencia.

Lo más sorprendente de la gran cantidad de gente que en la actualidad habita la tierra, y la gran cantidad que la habitó y la habitará, es que cada uno ellos es diferente entre sí: siente, piensa y hace las cosas diferentes, pero, más sorprendente aún, es que cada una de esas personas es conocida en su totalidad y con mucho detalle por parte de Dios.

Veamos qué nos dice el salmista de este gran y sorprendente conocimiento que nos expresa en nuestra lectura.

  1. Él conoce mi corazón.
  2. Él conoce mis acciones.
  3. Él conoce mis pensamientos.
  4. Él conoce mis palabras.

Conclusión

Es difícil no conmoverse y, a la vez, no admirarse con las palabras del salmo que nos revelan un gran atributo de Dios, que es de difícil comprensión para nuestras mentes limitadas por el pecado.

Pero el salmista nos habla de ello a través de una hermosa poesía que nos hace acercarnos, nos aclara y nos da más luces, para que podamos comprender de mejor manera la omnisciencia de Dios y la grandeza de su persona.

El salmista nos enseña, a través de esta poesía, que Dios todo lo sabe y no hay nada oculto a sus ojos. Todo está desnudo a su vista y entendimiento, y no hay nada que permanezca en secreto ante Él.

Nuestro Dios conoce nuestros corazón, acciones, pensamientos e, incluso, conoce nuestras palabras antes que puedan salir de nuestra boca y, además, conoce los motivos que hay en cada una de esas acciones.

Pero lo más admirable es que nuestro Dios conoce en particular a cada uno de nosotros y sabe cada una de nuestras limitaciones, necesidades, miedos, sueños y deseos, nos protege y, por sobre todo, nos ama.

Termino con el mayor acto de valentía que vemos en David y es de esperar que nuestro Dios también lo vea en nosotros, porque Él lo ve todo para luego revelarlo a nuestro corazón, una oración que debería transformarse en nuestra primeras palabras para comenzar nuestro día en compañía de nuestro Señor.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Salmo 139: 23-24

Predicador

Hermano Julio Salvador Álamo

Fecha

28 de enero de 2024

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