Jonás, un varón de Dios en proceso, parte IV

Estimados hermanos:

Debido a nuestra naturaleza caída, a la cual se suma la presión social y nuestro descuido por velar y orar, las prioridades en nuestra vida tienden a perder el orden que deberían tener según las normas de Dios. Es común que nos encontremos dando el primer lugar a muchas cosas seculares y pasajeras por sobre las espirituales y eternas.

Pidamos al Señor que nos ayude a mantener las prioridades no conforme a nuestro parecer y gusto, sino conforme a lo que es Su perfecta voluntad. No olvidemos las palabras de nuestro Señor Jesucristo cuando ordenó las prioridades de la vida, enseñando:

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento.

Marcos 12: 30

Sergio Oschilewski Malinowski
Pastor Iglesia Bíblica Las Condes



Lectura Bíblica

Jonás 4: 1-11.

Introducción

Lo próximo que sabemos de Jonás, es que no aprobó la decisión del Señor en cuanto a suspender el castigo a Nínive. Luego le vemos acampando cerca de la ciudad para saber qué pasaría finalmente con ella, si le sobrevendría o no algún tipo de castigo.

¡Sí! definitivamente Jonás no estaba conforme con la decisión de Dios de no aplicar, por ahora, el castigo que Nínive merecía; esto llevó a Jonás a enojarse sobremanera, al extremo de pedir a Dios que le quitara la vida.

  1. El conflicto de Jonás con la misericordia de Dios (Jonás 4: 1-3).
    • Jonás se enoja con Dios (Jonás 4: 1-2).
    • Jonás pide la muerte (Jonás 4: 3).
  2. Respuesta del Señor (Jonás 4: 4-11).
    • Una respuesta que llama a la reflexión (Jonás 4: 4).
    • Nuevas acciones de Jonás (Jonás 4: 5).
    • La segunda parte de la respuesta del Señor (Jonás 4: 6-8).
    • La tercera parte de la respuesta del Señor (Jonás 4: 9).
    • La cuarta parte de la respuesta del Señor (Jonás 4: 10-11).

Conclusión

Si el Señor hubiera aplicado el amor, paciencia y benignidad de Jonás, en lugar de la suya, Jonás mismo jamás hubiera sido salvo y, más aún, ningún ser humano sería salvo.

En la cruz del Calvario, Jesús moría, no por sus amigos, sino por sus enemigos. Recordemos que, antes de renacer del Espíritu, tú y yo, sin importar cuánto hayamos amado al Señor, simplemente estábamos en la condición de enemigos del Señor.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Romanos 5: 8

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

4 de febrero de 2024