En búsqueda de la felicidad

Muy apreciados hermanos:

El mes de octubre se encuentra colmado de recuerdos de acontecimientos que, de una u otra manera, se relacionan y tocan fibras íntimas del corazón de los cristianos. Recordemos que es el mes en que:

  • Cristóbal Colón desembarca en lo que posteriormente se llamó América, pues el 12 de octubre de 1492, desembarca en la isla Guanahani, a la que llamó «San Salvador». Con el tiempo este hecho sería de gran trascendencia para la propagación del Evangelio a muchos lugares del mundo.
  • Martín Lutero clavó su 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg, invitando a los eruditos de su tiempo, a discutir las mismas. Esto sucedió un día 31 de este mes en el año 1517, acontecimiento que marcó un antes y un después en lo que fueron los movimientos que buscaron colocar a la Biblia en el primer lugar de la fe cristiana.
  • Santiago Lefèvre d’Étaples, quien ha sido llamado el «Padre de la Reforma», publicaba los cuatro evangelios en lenguaje popular, hecho ocurrido el 30 de octubre de 1522.
  • Ulrico Zwinglio, el gran reformador suizo, es muerto en batalla cerca de Cappel el 11 de octubre de 1531.

Esto es solo una muestra cuyo fin es que no olvidemos cuán rica es la historia del pueblo cristiano y cómo los grandes hechos que acontecen en la red del tiempo se encuentran bajo el control divino para bien de su pueblo y el engrandecimiento de Su Gloria.

Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.

Daniel 2:21

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes


Lectura Bíblica

Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto? Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol. Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas.

Eclesiastés 2:1-13

Introducción

La felicidad, ¡cuán buscada es! Conscientes o no, los seres humanos la buscan como la razón de ser de la existencia, pero ¿qué es la felicidad?, ¿en qué o en quién se encuentra?, ¿es en el logro de ciertas metas personales que la hallaremos? Salomón, mediante Eclesiastés, tiene mucho que decirnos respecto a este tema universal y atemporal que ha motivado la producción de tantos textos de autoayuda. Acerquémonos al «Predicador» (Eclesiastés 1:1) para escuchar su voz.

  1. Búsqueda de la realización personal.
  2. Salomón, un hombre que realizó todos sus proyectos.
    1. Inteligencia y sabiduría (1ª Reyes 4:29-33).
    2. Fama (1ª Reyes 4:34; 1ª Reyes 10:24).
    3. Poder (1ª Reyes 4:21).
    4. Paz (1ª Reyes 4:24-25).
    5. Riquezas (1ª Reyes 4:22-23; 1ª Reyes 4:26; 1ª Reyes 10:14-15, 1ª Reyes 21; 1ª Reyes 23).
    6. Amor (1ª Reyes 11:3).
    7. Salud (1ª Reyes 11:42).
    8. Comer bien (Eclesiastés 2:3).
    9. Propiedades (Eclesiastés 2:4-6).
    10. La mejor música (Eclesiastés 2:8-10).
  3. La conclusión de Salomón.

Conclusión

No caminemos la senda que otros ya han hecho para encontrar la felicidad que perdura, especialmente al saber que no la encontraron como la esperaban.

Respecto al cómo vivir la vida debajo del sol con satisfacción, Salomón dice: «Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; (…) Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida (…) Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas» (Eclesiastés 9:7-10). Podríamos agregar: procura tener tu casa, disfruta de la música y trabaja por obtener los bienes que te sean necesarios, porque nada malo hay en ello, sino que, todo lo contrario, ya que constituyen bendiciones.

Pero hay condiciones como: «En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.» (Eclesiastés 9:8). Además, deja muy claro que la satisfacción completa para el hombre solo se encuentra cuando se mira más allá del sol. Hoy diríamos que ella se manifiesta cuando se produce el encuentro con el único que puede satisfacer al alma en forma completa: el Señor Jesucristo, por quien se descubre el secreto de atesorar riquezas en el cielo. Con él, no solo descubrimos la felicidad en su forma más comúnmente conocida, sino que se nos revela algo muy superior llamado: el gozo cristiano.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Eclesiastés 12:13

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

11 de octubre de 2026