Estimados hermanos en Cristo:
Casi al terminar su primera carta a los corintios, el apóstol les incluye esta tremenda exhortación: «Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.» (1ª Corintios 15:58).
Les invito a ocuparnos, en esta oportunidad, solo de dos términos que aparecen en la porción: «constantes» y «siempre».
El primero de ellos es la traducción del griego de ametakinetoi (ἀμετακίνητοι), lo cual significa en castellano «constantes» o más bien, «imperturbables» o, mejor aún, «inconmovibles». Nos habla a mantener nuestra vivencia en Cristo y el conocimiento recibido de su palabra de manera inalterada, no permitiendo variaciones producto de las emociones, de las circunstancias, de la opinión particular de líderes, de la opinión pública o de supuestas nuevas revelaciones.
Luego, viene la otra expresión asociada a la idea de no quedarse estancados en el camino, sino a seguir creciendo «en la obra del Señor»; la pregunta que podría aflorar aquí es: ¿hasta cuándo?, la respuesta es clara, pues, por «siempre» o, «perpetuamente». La expresión griega es «pántote» (πάντοτε). Por lo tanto, no hay jubilación terrena para el renacido, no hay conclusión de su tarea mientras el espíritu permanezca en el cuerpo.
Si te parece una tarea demasiado grande y las fuerzas se debilitan amenazando abandonarte, haciendo su aparición la angustia y la ansiedad, entonces recuerda las palabras finales de la exhortación considerada: «vuestro trabajo en el Señor no es en vano.». Así como las palabras de ánimo a los gálatas: «No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.» (Gálatas 6:9). Así es, el trabajo no es en vano y hay una cosecha prometida la que un día nos llenará de satisfacciones eternas en el Señor.
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
Nehemías 1:1-11
Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.
Introducción
En el mensaje anterior recordamos el advenimiento de Zorobabel a Jerusalén en el año 536 a. C., así como la restauración del altar. Más adelante en el año 457 a. C., llega Esdras a Jerusalén con el segundo grupo de judíos que regresaba luego de que Nabucodonosor llevara en cautividad a los habitantes de Judá hasta las tierras de Babilonia.
En el día de hoy avanzaremos unos 13 años encontrando a Nehemías acongojado por causa del amor hacia el Señor, su pueblo y su tierra. El varón de Dios había recibido malas noticias sobre el estado del remanente del pueblo en Jerusalén, así como del estado físico de la ciudad.
Les invito a continuar avanzando con la historia de Israel, viendo cómo se va dando la voluntad de Dios para con su pueblo y la historia de la redención.
- Nehemías, un varón de Dios.
- Noticias conmovedoras.
- Tareas pendientes.
- Mirando hacia el cielo.
Conclusión
Por el libro de Nehemías, conocemos de la reconstrucción de los muros de Jerusalén así como de la reorganización de la vida de Israel después del exilio. En la introducción del libro destacan: la sensibilidad de un siervo de Dios por los temas que preocupan a su Señor; el dolor que produce en un creyente el ver o saber que las cosas que atañen a Dios no están como deberían; por último, destacan las acciones inmediatas de esta persona: le vemos mirar hacia al cielo, reconocer el pecado, mostrar arrepentimiento y solicitar la dirección divina para continuar en la búsqueda de la completa realización de la obra que aún no se completaba.
Al meditar en los once versículos considerados, no puedo evitar examinarme realizándome las siguientes preguntas: ¿qué tan sensible soy frente a los temas que le preocupan a mi Señor?, ¿hay obras obstaculizadas y detenidas que me conciernen?, ¿cómo está el canal de comunicación con el Trono Celestial?, ¿hay faltas que están pendientes de confesar?
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.
Salmos 40:8
