Queridos hermanos en Cristo Jesús:
El Señor nos dice en la epístola a los Hebreos: «pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.» (Hebreos 5:14).
Consideremos que el adversario y los suyos son grandes conocedores del ser humano y cada día agudizan más y más su sagacidad, ganando terreno entre los «necios», pero también entre los «simples», entre los débiles y entre los niños espirituales.
Esto me hace ver que necesitamos que nuestro «discernimiento», aquella capacidad para diferenciar entre lo bueno y lo malo, «entre lo limpio y lo no limpio» (Ezequiel 44:23b), sea afinada en forma urgente y constante para no sucumbir ante el tsunami de engaño refinado y sutil que crece y avanza incontenible sobre el mundo.
Pero aún hay más, el discernimiento es de vital importancia para poder digerir el alimento sólido, el que consume el creyente maduro y le permite alcanzar nuevas etapas de desarrollo y madurez.
Oremos por nuestros niños y también por los hermanos que recién se inician en los caminos del Señor para que desarrollen y perfeccionen, con urgencia, el discernimiento espiritual. Por lo demás, no dejemos de considerar también aquellos hermanos que, aunque tienen varios años de vida en los caminos del Señor, aún se encuentran lejos de la madurez esperada.
Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo;
1ª Reyes 3:9a
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz.
2ª Crónicas 14:1-6
Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer. Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas. Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.
Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera; y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó junto al torrente de Cedrón. Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días. Y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado, y lo que él había consagrado, plata, oro y utensilios. Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa.
2ª Crónicas 15:12-19
Introducción
Uno de los reyes al que se dedican varios capítulos en el libro de 2ª Crónicas fue un bisnieto del rey Salomón y tataranieto del rey David, se trata del rey Asa, un verdadero reformador de Israel para el bien de la nación. Su vida constituye la historia de un varón de Dios que comenzó caminando bien, que sabía cuál era su norte, incluso hay evidencia de que llegó a perfeccionar aún más su andar. Sin embargo, en una etapa posterior de su vida, olvidó su brújula, perdiendo el norte, con lo que su caminar se desvió. Finalmente, ese desvío se hace enorme con lo cual termina colapsando.
- Con el norte por delante.
- Buen camino.
- El camino es premiado.
- El camino es reforzado.
- Desviándose.
- Desorientado.
- El daño de Asa.
- Una pregunta lógica.
Conclusión
El cristiano no tiene vacaciones espirituales, tiene el deber de velar y orar; velar y mantener la sobriedad todos los días de su vida. Su brújula la debe llevar no en un bolsillo o mochila, sino que siempre frente a sus ojos con tal de evitar aún el más mínimo desvío.
Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
1ª Corintios 10:12
