Aceite sin límites

Queridos hermanos:

Luego que el apóstol Pablo experimentara una fuerte y grosera oposición en Corinto debido a su mensaje, el Señor le alienta diciéndole: «No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo,» (Hechos 18: 9b-10a). El verso 11 nos dice que luego de esta experiencia se quedó todavía un año y seis meses enseñándoles la palabra de Dios.

En el día de hoy, en el cual el sincretismo y el relativismo religioso invaden a multitudes de iglesias y credos, el lenguaje cristiano-bíblico, resulta cada día más ofensivo para las mayorías religiosas y, también, no religiosas. Con lo anterior intentan evitar que se digan las grandes verdades que Dios nos ha dado para presentárselas al mundo. Consideremos lo siguiente:

  • Si le dices a tu prójimo la gran e inquietante verdad de que él es un pecador, por lo cual se encuentra separado de Dios por la eternidad, te acusan de oscurantista, ofensor, difundidor de ideas perturbadoras que asustan y pueden traumatizar o aún trastornar a quien te escucha.
  • Si le dices a tu prójimo una verdad tan trascendental como: «requieres nacer de nuevo» te acusan de insultar su condición, por cuanto le estás diciendo que su vida (y con ello su persona) tal como está no vale nada.
  • Si dices: «la salvación solo se encuentra en Dios por medio de Jesucristo» te describen como fanático, exclusivista y discriminador.
  • Si dices una verdad tan importante como: «la Biblia es la Palabra de Dios» nuevamente te lloverán acusaciones como soberbio, ser de una mente cerrada y aún falto de inteligencia y, por supuesto, falto de amor (acusación clásica).

Esto es porque al principio las grandes verdades reveladas por Dios suelen resultar desagradables al ser humano, pues ellas constituyen una imagen y una condición que no es grata, ya que contradice a lo que él pensaba de sí mismo. Recién después de hacer las paces con Dios sus mensajes resultan dulces y estimulantes.

Recordemos siempre que el mensaje de la Biblia puede ser al principio duro y ofensivo, por ello es resistido. Por lo anterior son tan importantes las palabras de ánimo del Señor a sus siervos en diversos momentos complejos de la historia, palabras como: «No temas, sino habla, y no calles» o «Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.» (Deuteronomio 31: 6).

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes


Lectura Bíblica

Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

2ª Reyes 4: 1-7

Introducción

El libro de 2ª de Reyes tiene a varios personajes que sobresalen, entre los cuales se destaca el gran profeta Eliseo con un gran número de interesantes anécdotas y milagros. Se puede pensar que bien podría tener un lugar independiente entre los profetas menores, con su propio libro.

Uno de los temas que se hace ver durante toda la vida de Eliseo es cómo se constituye en un «tipo» de Cristo y, con ello, la presencia del Espíritu Santo en su vida.

Les quiero invitar a conocer un poco más a este fiel y constante siervo de Dios quien tuvo un papel muy difícil en el reino del norte o reino de Israel.

  1. El gran profeta Eliseo.
    1. Su persona, su llamado.
    2. Milagros hechos por Eliseo.
  2. Eliseo y el señor Jesucristo.
  3. El Espíritu Santo en la vida de Eliseo.

Conclusión

Eliseo vivió sometido a la voluntad del Espíritu Santo —el Señor Jesucristo aún más— y podemos agregar que fue el ejemplo perfecto de lo que es estar sometido y trabajando junto al Santo Espíritu. La pregunta viene sola: ¿y cuál es mi dependencia, mi relación, mi sometimiento al Espíritu de Dios? ¿Cuánto de Su poder se encuentra a mi disposición? ¿Cuánto uso a diario?

El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.

2ª Reyes 2: 15b

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,

Hechos 1: 8a

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

26 de abril de 2026