Testimonios, que cadenas y cautiverios no pueden callar

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Cita Bíblica: Daniel 1:1-6; 17-20

Introducción

Podemos pensar que la situación de hoy es muy compleja para evangelizar; notamos que hay demasiada oposición para que la palabra santa fluya. Por doquier vemos imponerse al secularismo y al materialismo; el ser humano se encuentra sumido en el egocentrismo y con ello,  el hedonismo, el  narcisismo y el triunfalismo constituyen el perfil de multitudes. A lo anterior hay que sumar la invasión del modernismo, el neopaganismo y las religiones orientales.

Sin embargo, debemos notar como la labor misionera, en sus diversas formas, normalmente ha sido una labor que se ha llevado a cabo en medio de dificultades; muchas veces extremas, incluyendo la persecución, la prisión, hasta llegar al martirio.

El apóstol Pablo realizó una gran labor con cadenas y grilletes que le mantenían prisionero, grilletes externos, que limitaban sus manos o sus pies, pero no su corazón, no su lengua, no sus manos para escribir cartas como las que envía a los efesios, a los filipenses, a los colosenses, a Filemón (Efesios 6:20).

A decir verdad, muchos de los grandes mensajeros de Dios, lo fueron en cadenas.

A veces, no nos damos cuenta que Daniel fue un profeta en cadenas, aún cuando gozó de grandes privilegios, el formaba parte de un pueblo cautivo. Todo lo que nos relata el libro de Daniel, se relaciona con la vida que este profeta vivió fuera de su patria, en un lugar de personas que habían sojuzgado y dominado a la nación de Daniel.

Lo más impresionante es que pocos misioneros han sabido dejar tan profunda huella como la dejaron Daniel y sus amigos: Ananías, Misael y Azarías, durante el período del cautiverio, entre sus cautivadores.

¿Cómo lograron esto? Pues, durante el desarrollo del Libro de Daniel, se ven varios elementos que los caracterizaron por sobre los demás cautivos que había en Babilonia. Consideremos lo siguiente:

I. No se contaminaron Daniel 1:8

II. Dieron testimonio de su fe Daniel 2:27, 28

III. Dieron testimonio ante la adversidad Daniel 3:14-18; 6:10

Estos cuatro príncipes, dieron testimonio de la profundidad de sus convicciones aún en la adversidad extrema:

A. Al no postrarse ante la estatua de oro que había hecho Nabucodonosor.

B. Al no acatar el edicto del rey Darío que les prohibía orar durante treinta días.

IV. Dejaron huellas eternas Daniel 2:47; 3:28, 29; 4:37; 2:48

Conclusión

No hay pretexto para no entregar el mensaje que tenemos, no hay pretexto para no ser un misionero. Las cadenas no lograron acallar ni pudieron evitar que Daniel y sus amigos trastocaran un imperio.

Cuán peregrino se debió sentir Daniel y sus compañeros en esa tierra opresora, con sus dioses falsos, sistemas cúlticos llenos de espiritismo y abominaciones, con muchos enemigos envidiosos que sólo querían destruirlos. Sin embargo, ahí estaban ellos: luces de Dios, la sal de la tierra; iluminando, salando.

¿Es tu situación difícil? ¿Te parece imposible cumplir con tu rol misionero?

Entonces, aprende de Daniel y sus compañeros. Cómo transformaron las más adversas situaciones, en ocasión para dar los mayores testimonios misioneros: no contaminándose; dando testimonio de su fe y finalmente, demostrando esa fe ante la adversidad extrema.

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

Deuteronomio 31:6  

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

6 de junio de 2020

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