La cadena vital (parte 3): fundamentos del matrimonio – Roles

Pasaje bíblico: 1ª Corintios 13:4-7.

Breve sumario de lo tratado

Recapitulando lo que ha sido nuestra serie sobre los fundamentos establecidos por Dios para el matrimonio, recordemos que primero consideramos como Dios ha establecido un orden perfecto en toda la creación. Luego, partiendo de esta verdad, comenzamos a considerar el orden instituido por Dios para el matrimonio. Vimos el gran tema de la “idoneidad” y sus cuatro partes fundamentales. Luego analizamos la llamada “fórmula matrimonial”, sus tres divisiones y sus implicancias prácticas.

En el día de hoy consideraremos los roles establecidos divinamente para las partes que constituyen un matrimonio.

Roles

Además de la idoneidad, Dios estableció roles o tareas específicas que deben desarrollar tanto el hombre como la mujer en sus papeles de esposos, primero, y padres, después.

  1. Roles del esposo
    1. Amar a su esposa.
    2. Proveer a su esposa de:
      1. Alimento
      2. Abrigo
      3. Seguridad
      4. Satisfacción (contentamiento)
    3. Ser el sacerdote de su matrimonio.
      1. Santificar a su esposa
      2. Desarrollar espiritualmente a su esposa
    4. Encabezar el conyugado.
  2. Roles de la esposa
    1. Ministrar el hogar.
    2. Seguir y someterse a su esposo.
    3. Apoyar y confortar a su esposo.
    4. Confirmar y complementar la enseñanza espiritual de los hijos.
    5. Alabar y glorificar el nombre del Señor junto a su cónyuge.
    6. Co-encabezar el conyugado.

Conclusión

El asumir en forma correcta los roles matrimoniales constituye un factor fundamental para desarrollar un conyugado saludable y próspero.

Una de las características de nuestros días es que el adversario ha colocado en una licuadora los roles del hombre, los de la mujer y los de los hijos, y luego ha invitado, en forma gratuita, a tomar de ese brebaje a todo aquel que le escuche. El resultado es que observamos muchos hombres a medias, muchas mujeres a medias e hijos totalmente desorientados. Junto a lo anterior encontramos desilusión, rupturas familiares, agresividad, amargura y muchos otros daños.

Por otra parte, un hogar donde cada uno de sus miembros asume sus roles en forma consciente y en oración, producirá: armonía, estabilidad, madurez, proyección y gozo.

Le ruego revisar su propio matrimonio a la luz de lo expuesto en el día de hoy.

Predicador

Rodrigo Cartagena Armijo

Fecha

21 de julio de 2013

Etiquetas