Cónyuges y cristianos

Cita Bíblica: 1ª Pedro 3:1-7

Introducción.

Hemos estado escudriñando el gran tema de la vida en santidad, basados en la Primera Epístola de Pedro. Vimos como el Apóstol exhortaba a los hermanos a poner en práctica los grandes principios de la fe, y con ello, a mantener una actitud diferente a la del mundo. El apóstol hace alusión a la relación del redimido con Dios, con su prójimo, con sus hermanos en la fe, con los gobernantes y con los jefes.

Luego, vimos los beneficios que la aplicación de estos principios trajo a las naciones donde se respetaron en gran escala. Me refiero a las consecuencias de la Reforma Protestante del Siglo XVI en los países que adoptaron a la Biblia como su guía.

Lo anterior sucedió porque la Biblia no es un libro de salón, no es un libro de teorías, es mucho más que un libro académico, mucho más que un libro que sólo hace bien al espíritu de quien lo lee y medita. La Biblia es un libro práctico, un libro de batalla, un libro que prospera al hombre, su familia y a la nación que lo toma como su bandera.

Dando un paso más en la Epístola, hoy veremos la aplicación particular de los grandes principios aplicados al matrimonio.

I. PALABRAS A LA ESPOSA (1ª Pedro 3:1-6)
A) Sujeción (3:1)
B) Testimonio (3:1,2)
C) Atavío (3:3-5)
D) El ejemplo de Sara (3:6)

II. PALABRAS AL ESPOSO (1ª Pedro 3:7)
A) Sabiduría (3:7)
B) Honor (3:7)
C) Deferencia (3:7)
D) Co-herencia (3:7)
E) Oración libre (3:7)

Conclusión.

Los esposos y las esposas tienen que poner de lo suyo en el matrimonio, lo cual no es otra cosa que la obediencia, en amor, a la palabra del Señor. Cuando ambos componentes del conyugado cumplen con su parte, el matrimonio funciona, aparece: la tan esquiva ternura, la comprensión, el diálogo, la oración en pareja, y el tan esperado testimonio a los observadores, activos y pasivos, trayendo consigo los más apetecidos frutos espirituales.

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

4 de febrero de 2018

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