Cinco principios para una buena administración

Cita Bíblica: Deuteronomio 17:14-20

Introducción: En Deuteronomio capítulo diecisiete, leemos sobre dos requisitos y cinco condiciones que Dios estableció para los reyes de Israel. Cuando estas palabras se pronunciaron, el pueblo aún no entraba ni conquistaba, la tierra de Canaán. En realidad, el reino se formó unos 400 años más tarde (1ª Samuel 8), momento en que las condiciones establecidas en Deuteronomio diecisiete, tendrían que haber comenzado a ser aplicadas.

Los requisitos eran dos: Primero, que el hombre que llegara a ser rey debía ser elegido de entre el pueblo, no de los vecinos ni de ningún otro pueblo. Segundo, sería Dios quien escogería a ese hombre.

Luego, las cinco condiciones para el rey, serían: No aumentar caballos, no volver a Egipto, no tomar muchas mujeres, no amontonar riquezas y, finalmente, poseer y leer las Escrituras todos los días de su vida.

Hoy les invito a detenernos en estas condiciones, pues de ellas se pueden sacar aplicaciones prácticas y de mucho valor para todo cristiano en el día de hoy.

Son cinco condiciones que si se aplican al reinado o administración de la vida personal, darán grandes y provechosos frutos para el creyente, su familia y su iglesia local.

I. NO AUMENTAR CABALLOS (v.16)

II. NO VOLVER A EGIPTO (v.16)

III. NO TOMAR MUCHAS MUJERES (v.17)

IV. NO AMONTONAR RIQUEZAS (v.17)

V. TENER Y LEER LAS ESCRITURAS TODOS LOS DÍAS DE SU VIDA (vs.18-20)

Conclusión: Hemos considerado como las cinco condiciones dadas a un rey para gobernar, de acuerdo a la voluntad de Dios, pueden aplicarse también hoy, a la administración de la vida personal, familiar y eclesiástica.

Ahora, nos podemos preguntar, diariamente ¿Cómo estamos reinando o administrando nuestras vidas? ¿Hemos puesto en práctica las cinco condiciones para un buen reinado?

¿Nos cuidamos de no confiar más en los recursos, que en aquel que nos dio esos recursos?

¿Nos cuidamos de no ser contaminados por el Egipto que se encuentra en derredor nuestro?

¿Nos cuidamos de tener tropiezos espirituales, motivados por diversos pretextos protocolares o diplomáticos?

¿Nos cuidamos de ser administradores de los bienes que Dios puso en nuestras manos, y no dependientes de esos bienes?

¿Nos cuidamos de no dejar un solo día de escudriñar nuestras biblias, sacando las lecciones que el Señor tiene para nuestro peregrinar diario?

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

22 de noviembre de 2015

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