Peregrinando con el mejor guía

Queridos hermanos en el Señor:

Hoy día se está celebrando en Chile el Día del Niño, fecha que varía según el país. Se trata de una actividad promovida por la ONU que pretende demostrar preocupación por los niños del mundo.

No obstante la aparente preocupación se suelen olvidar de las solemnes advertencias que Dios nos hace referente a la niñez. Consideremos aquí solo un par de ellas:

  1. La Biblia advierte a los padres, profesores, juristas, autoridades gubernamentales y sociedad en general que «cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.» (Mateo 18:6; Marcos 9:42; Lucas 17:2).
  2. La segunda advertencia dice: «Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.» (Cantares 2:7; 3:5; 8:4).

A pesar de la supuesta preocupación por los niños que dicen tener, es notorio como la sociedad de hoy no hace caso a estas advertencias bíblicas, lo que está trayendo maldición a profesores, educadores y aún a naciones, pues no les importa alejar a los niños de la fe mediante enseñanzas impregnadas de humanismo, materialismo y naturalismo, por medio de las cuales se introducen desde muy temprano en la vida del menor elementos de evolución, ateísmo, panteísmo, filosofías humanistas y rebeldía, así como la desvalorización (por no decir ridiculización) de las Sagradas Escrituras. Lo increíble es que esto es notorio, incluso en muchos establecimientos educacionales rotulados como «cristianos».

Por otro lado, están todos aquellos que escandalizan, en forma más agresiva o directa, alejando a los pequeños de su niñez animándolos a pecar, despertando en ellos una sexualidad aún dormida, motivando la violencia y enseñando a blasfemar usando para ello medios tan accesibles como son los de entretención y comunicación.

Padres, no olvidemos que Dios nos da muchas instrucciones respecto a la formación de nuestros hijos. Mantengamos nuestra vista puesta en la Biblia en busca de la mejor dirección.

Camina en su integridad el justo;
Sus hijos son dichosos después de él.

— Proverbios 20:7

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes


Lectura Bíblica

Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmos 23:1-6

Introducción

En el día de hoy les invito a escudriñar uno de los salmos más conocidos, más memorizados, más queridos y, posiblemente, el más recordado en tiempos de angustia.

Sobre él se han escrito innumerables comentarios y estoy consciente que su riqueza es tal que en la meditación de hoy solo rozaremos su superficie.

Este salmo nos habla de lo que es el recorrer la vida para un hijo de Dios, para aquel que puede decir con propiedad: «Jehová es mi pastor». En él encontramos los elementos con los cuales Dios guía nuestro peregrinar hasta que «en la casa de Jehová» moremos para siempre.

Con mucho respeto y humildad vamos al primer versículo:

  1. Sentido de pertenencia (Salmos 23:1a).
  2. Seguridad total (Salmos 23:1b).
  3. Un peregrinaje bien guiado (Salmos 23:2-3).
  4. Una ayuda eficaz para pasar los momentos difíciles (Salmos 23:4).
  5. Estímulo y victoria total (Salmos 23:5a).
  6. Una unción superior (Salmos 23:5b).
  7. El bien y la misericordia, hoy; una morada eterna, mañana (Salmos 23:6).

Conclusión

Al concluir la reflexión de hoy creo importante hacernos algunas preguntas, como:

  • ¿Es Jehová mi pastor? ¿Puedo decirlo con propiedad?
  • Como hijo de Dios ¿he caído en la trampa de la insatisfacción?
  • ¿Quién guía mi viaje por esta vida?
  • ¿A quién acudo en mis momentos difíciles?
  • Durante mi peregrinar ¿acepto con gozo la dirección y también la corrección del Señor? (la vara y el cayado del Señor).
  • ¿Está mi copa rebozando? Si es así, ¡muy bien! Si no es así, entonces busca prontamente, en oración y lectura bíblica, dónde está el problema.

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

Juan 10:14

Predicador

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski

Fecha

9 de agosto de 2026