La entrega del mensaje encargado (parte 1)

Cita Bíblica: Colosenses 4:1-6

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;

Colosenses 4:2

Introducción

Las instrucciones dadas por el Señor a sus discípulos fueron: «…me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» (Hechos 1:8b). Luego cabe una pregunta: ¿Cómo se es un testigo? ¿Cómo se testifica? ¿Cómo se entrega el mensaje encargado? ¿A dónde tengo que ir? ¿Cuándo?

Las respuestas se relacionan con “…la promesa del Padre……” (Hechos 1:4b), con el poder que recibirían del Espíritu Santo. Por una parte, él, realizaría un trabajo con cada persona, a la que sus testigos alcanzaran, convenciéndolas «de pecado, de justicia y de juicio.» (Juan 16:8). Por otra parte, daría a los suyos, a sus testigos, entre otros, tres elementos imprescindibles para cumplir la suprema misión: Sabiduría, palabras celestiales y su imprescindible poder.

Este maravilloso proceso, en el que intervienen: el Espíritu Santo, el creyente y una persona que aun no es salva, implica, para el «testigo»:

  1. Estar en el lugar indicado
  2. Abrir con la llave adecuada
  3. Entregar el mensaje adecuado
    1. Selección.
    2. Lenguaje.
    3. Énfasis.
  4. Desatar al cautivo

Conclusión

La entrega del mensaje por parte de un cristiano no es una opción, es un imperativo. El cómo entregarlo, cuando entregarlo, qué entregar y cuanto entregar, es un asunto de sabiduría celestial. Por lo anterior, resulta evidente que la obra de evangelización no es asunto de astucia humana, ni de manipulación psicológica. Es un tema relacionado con la oración y la consagración personal. Si esto es una realidad en nuestras vidas, significa que estamos preparados para la próxima cita celestial. Pidamos, pues, al Señor sabiduría para saber usar la llave correcta, entregar el mensaje que corresponda y tener la gran dicha de ser instrumentos de salvación para Su Gloria.

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Colosenses 4:6

Predicador

Rodrigo Cartagena Armijo

Fecha

25 de mayo de 2014

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