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El único camino

Cita Bíblica: Juan 6:65-69

Introducción.

En el mundo encontramos seis religiones principales: hinduismo, budismo, islamismo, judaísmo, taoísmo, cristianismo; también se puede hablar de confusionismo, zoroastrismo, animismo y otras menores. Todo lo anterior con sus respectivas sectas o subdivisiones.

Luego encontramos las corrientes de pensamiento que, no siendo clasificadas propiamente tal como religiones, o sectas derivadas, también constituyen de una u otra forma una alternativa religiosa para mucha gente; me refiero al agnosticismo, al materialismo dialéctico, al espiritismo, el teosofismo, etc.

De una u otra forma la pregunta llega, ¿porqué eres cristiano y no budista, confusionista o hinduista? ¿Por qué no eres teosófico, agnóstico o ateo?

Hay una respuesta corta y una respuesta larga, la corta simplemente es: Cuando descubrí a Cristo no necesité de nada más, el apagó toda mi sed, me satisfizo en forma plena.

La respuesta larga, implica ir descartando cada una de las alternativas que han elegido, o en la que han nacido, otros.

La meditación de hoy tiene por objetivo explicar y valorizar lo que tenemos en Cristo.

I. ALTERNATIVAS A CRISTO
A) Budismo.
B) Hinduismo.
C) Islamismo.
D) Confucionismo.

III. POR QUÉ CRISTO
A) Lógico y razonable.
B) Consecuente.
C) Completo.
D) Aplicable.
E) Da pleno sentido a mi vida.
F) Llama en forma personal.
G) Satisface todas mis necesidades espirituales.

III. UNA UNIÓN IMPOSIBLE
A) Agua y aceite.
B) Cristo sólo.
C) Más que cristianismo, ¡Cristo!

Conclusión.

Entonces ¿Por qué soy cristiano? Pues, porque en Cristo y Su Palabra, encuentro algo que no es conformismo, no es evasión, no es ambigüedad, no es sólo esperanza ilusoria. En Cristo encontré satisfacción plena; encontré certezas, encontré plena redención, encontré paz sobrenatural y real comunión con Dios. Luego, todo lo anterior, no como promesas para el futuro, sino en el día de hoy.

“… Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Juan 6:68b

La gran promesa (parte 2)

Cita Bíblica: Juan 16:12-15

Introducción.

Hace dos semanas, hablamos de la importancia de los capítulos 13 al 17 del Evangelio de Juan, discurso conocido como el del “Aposento Alto”, también, como “el ministerio privado de Jesús”. Allí Jesús habla y da instrucciones, principalmente a los Apóstoles. Son capítulos de grandes enseñanzas, hasta ese momento, casi desconocidas para ellos. En este discurso el Señor hace una gran promesa: la venida del Espíritu Santo, o “El Otro Consolador”, como se le llama una y otra vez en esta porción.

En aquella oportunidad vimos tres puntos referentes al Espíritu: el nombre que le dio el Señor y lo que significaba; como el Espíritu es llamado a morar en cada creyente; y, como el mismo Espíritu iba a enseñar y recordar todo lo que Cristo había enseñado a sus discípulos durante la preparación de tres años.

Hoy, los invito a ver solo dos puntos más, referentes al Espíritu de Dios, y la importancia que revisten para nuestras vidas, como hijos de Dios.

I. LES DARÍA FORTALEZA PARA DAR TESTIMONIO Juan 15:26, 27
II. LOS CONDUCIRÍA A TODA VERDAD Juan 16:13

Conclusión.

El Señor hizo una gran promesa, la que ya es realidad, prometió la venida del Espíritu Santo para morar en nosotros; para estar al lado de cada uno; para socorrer al creyente; para dar fortaleza en los momentos difíciles; para que usted pueda llevar a cabo su ministerio; y para que cada uno de los creyentes pueda testificar de la gracia de Dios, de la verdad del Salvador.

A través, de esta sublime promesa, él ilumina la mente, dando entendimiento a cada creyente para comprender las cosas de Dios. Se nos entrega la capacidad de leer, de buena manera, los tiempos, para así esperar de la mejor forma la venida de Cristo por su Iglesia.

Todo eso y mucho más, implica esta gran promesa de Cristo. El libro de “Los Hechos” es un gran ejemplo del poder puesto a nuestra disposición por nuestro Salvador.

Pero hay una cosa fundamental, las promesas de Cristo no son para observarlas a la distancia y encontrarlas hermosas y maravillosas; las promesas de Cristo son para apoderarse de ellas y hacerlas nuestras en lo más intimo de nuestro ser; son para mostrarlas al mundo, y vivirlas con la misma pasión que tuvo Cristo al subir a esa cruz, por nosotros.

Las tareas de un padre (parte 2)

Cita Bíblica: 1ª Juan 3:1-3

Introducción: Con anterioridad dijimos que una cosa es heredar el título de rey, y otra muy distinta, es ejercer la tarea de reinar; una cosa es recibir el título de padre, y otra muy distinta es ejercer la tarea de ser padre.
Existe un conjunto de tareas que todo padre debe realizar con su hijo, trabajos que se inician antes de la concepción del bebé. Entre estas ocupaciones ineludibles, se encuentra la de orar por él: por su conversión y por dirección para su vida. El padre tiene también la misión de entregarle el conocimiento y temor de Dios, y ayudarle a asumir el profundo significado de ser hombre o ser mujer.
A continuación, quiero invitarlos a continuar navegando por este importante y delicado tema.

I- AMARLOS Y HACÉRSELO SENTIR

II- AYUDARLES A NAVEGAR POR LAS GRANDES CRISIS NATURALES DE LA VIDA

Conclusión: Ser un padre, conforme al programa original para los padres (el programa divino), no es tarea fácil, menos aún considerando que hay tantos empeñados en hacerla lo más difícil posible.
Es un trabajo que, por una parte exige de mucha dedicación, negación, tareas que pueden ser muy ingratas e incomprensión. Por otro lado, es un trabajo que podemos calificar como: noble, amparado por el Señor, que deja grandes satisfacciones espirituales y rinde muchos frutos.
Hay dos posibilidades con la formación de tus hijos: Los formas tú, en tu calidad de padre, en tu calidad de persona asignada y responsable por Dios para hacerlo; o bien, le entregas la formación de tus hijos a aquellos que se encuentran ansiosos por quitarte esa tarea, para hacer de ellos, vulgares estereotipos mundanos pero, que se creen originales.
Concluyo con las mismas palabras con las que concluí la primera parte: Debemos motivar a nuestros hijos para que ellos busquen con anhelo ser conocidos como: varones de Dios y hombres de verdad; y ellas como: mujeres virtuosas; santas mujeres.

“Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él.” Prov.20:7

La gran promesa

Cita Bíblica: Juan 14:15-24

Introducción.

Entre los capítulos 13 y 17 del Evangelio de Juan, se encuentra lo que habitualmente se conoce como el ministerio privado de Jesús, o el discurso del Aposento Alto; esta disertación es casi exclusiva del Evangelio de Juan.

Junto al gran “Discurso”, Cristo dio una preciosa prueba de servicio y humildad al lavar los pies de sus apóstoles; también hizo grandes declaraciones y promesas. En estos capítulos encontramos: el anuncio de su partida; la declaración que hizo de sí mismo, como el camino la verdad y la vida; y su declaración de ser la vid verdadera; vemos también grandes lecciones sobre la oración: Jesús, orar primero por su persona, después por sus discípulos y luego por los que habían de agregarse más adelante; él oró por toda la Iglesia, entendiendo que en esa Iglesia está usted y yo.

Nuestra lectura se encuentra inserta en este “discurso”. En esta oportunidad, pondremos especial atención en la promesa de la venida del Espíritu Santo. Cristo había dicho que se iría a preparar lugar y volvería a buscar a los suyos, ahora les dice que no los dejaría huérfanos, sino que vendría el Espíritu Santo.

Hasta este punto, el Evangelio de Juan había dicho muy poco del Espíritu Divino y lo que se había dicho tenía más bien un carácter privado: durante su entrevista con Nicodemo; y otra vez en el capítulo 7, cuando se refirió a él, pero apuntando principalmente a Pentecostés.

Ahora Cristo, en el versículo 16 de nuestra lectura, habla en forma más abierta de la Tercera Persona de la Trinidad y lo llama el “otro Consolador”, también lo llama el “Espíritu de verdad.”

I. EL OTRO CONSOLADOR (Juan 14:16)
II. MORAR EN ELLOS (Juan 14:17)
III. LES ENSEÑARÍA (Juan 14:26)

Conclusión.

¿Qué haremos con esta tremenda promesa? ¿Dejaremos de lado Su ayuda?, ¿Vamos a seguir adelante sin considerar la obra del Espíritu Santo? ¿Dejaremos morar al Espíritu en un rincón olvidado de la casa, o le daremos el lugar que le corresponde en nuestra vida?

¿Seguiremos luchando con nuestras fuerzas y no con las de Dios?, ¿Le mentiremos, lo apagaremos, lo entristeceremos, o dejaremos que nos haga hombres y mujeres útiles para Dios?

Todavía tenemos tareas que hacer y un tiempo para hacerlas; no sé cuánto, hasta que Dios lo permita, sin duda. Hay mucho que hacer, sería grave ignorarlo, pero ese trabajo pendiente, debemos hacerlo con la fuerza del Espíritu Santo, solo así cumpliremos lo que el Señor nos tiene como tareas.

Las tareas de un padre (parte I)

Cita Bíblica: Jueces 13:6-14

Introducción.

Cuando nació mi primera hija, me transformé en padre. Este hecho no me transformó ni en buen, ni en mal padre, sólo… en Padre.

Tenía el título de padre, pero nunca había tomado un curso para serlo; menos aún, nunca había ejercido ninguna de las tareas asignadas divinamente para los padres.

Una cosa es heredar el título de rey, y otra muy distinta, es ejercer la tarea de reinar.

Al respecto, resulta muy ilustrador ver como Manoa, desde que supo que iba a tener un hijo buscó la dirección de Dios para saber cómo realizar lo mejor posible sus nuevas tareas; Manoa quiso saber lo que tenía que hacer como padre. Este es un ejemplo maravilloso para todo aquel que ha recibido la gracia de ser padre.

Quiero invitarlos a que, guiados por la Palabra de Dios, consideremos algunas de estas tareas antes mencionadas. Entre ellas se encuentran:

I. ORAR POR NUESTROS HIJOS
II. ENTREGARLES EL CONOCIMIENTO DE DIOS
III. AYUDARLES A ASUMIR EL PROFUNDO SIGNIFICADO DE SER HOMBRE O SER MUJER

Conclusión.

Es tarea de los padres, hacer que sus hijos nazcan y se desarrollen en una atmósfera de oración y temor santo al Señor. Es labor primordial de los padres, acercarlos a la Biblia, enseñándoles cómo aplicar sus enseñanzas a la vida diaria. Simultáneamente, y consecuente con lo anterior, es trabajo paterno que el niño valore, entienda y se enorgullezca por el sexo que Dios le ha dado, sea el masculino o el femenino; que agradezca a su Creador por ello y aprenda a pedir sabiduría para ejercer sus futuros roles.

Debemos motivarles para que ellos busquen con anhelo ser conocidos como: varones de Dios y hombres de verdad; y ellas, como: mujeres virtuosas y santas mujeres.

“Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él?” Jueces 13:12



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