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Retén lo que tienes

Cita Bíblica: Apocalipsis 3:7-13.

Introducción.

Considero que es de gran importancia retomar  hoy, el poderoso mensaje dado a la iglesia de Filadelfia por el mismo Señor. Creo que es muy beneficioso repasar esta exhortación, pues es un mensaje para la iglesia de los últimos tiempos; es un mensaje de estímulo y también de advertencia; en definitiva, es un mensaje que necesitamos en el presente.

Recordemos que este mensaje se encuentra inserto dentro de siete exhortaciones, a igual número de iglesias locales, los que han servido para profetizar los periodos por los que pasará la Iglesia en su historia, hasta que Cristo regrese para llevársela con Él.

  1. LO QUE LA IGLESIA POSEÍA
  2. LO QUE FALTABA EN LA IGLESIA
  3. PANORAMA PROFÉTICO
  4. ADVERTENCIAS A LA IGLESIA
  5. PROMESAS
    1. Una puerta abierta.
    2. La liberación del castigo por venir.
    3. La inminente venida del Señor.
    4. Promesas al vencedor.

Conclusión.

¡Cuán vigente se encuentran estas palabras! Notemos que no hay indicio de que este mundo mejorará, ni de que la Iglesia llegará a gobernarlo, pero sí se nos hace una importante advertencia: “retén lo que tienes”. Del mismo modo, recibimos  tremendas promesas: una puerta abierta que nadie puede cerrar; que no sufriremos con los juicios que se avecinan sobre este mundo; que Cristo pronto vendrá por su Iglesia y que los vencedores recibirán grandes bendiciones.

He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Apocalipsis 3:11

¿Qué harás tú?

Cita Bíblica: 2ª Reyes 22:8-11

Introducción.

Los tres reyes anteriores al que vamos a ver hoy, fueron: Ezequías, que según 2ª Reyes 18:3 “hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre”. Después, vienen dos reyes que hicieron lo malo, Manasés (1ª reyes 21:2) y Amón, su hijo (2ª reyes 21:19-24). Los siervos de Amón lo mataron en su casa; luego, el pueblo, a su vez, mató a los conspiradores y, finalmente, colocó a Josías, su hijo, en su lugar.

El rey Josías (Jehová sana, 646-608 A.C.) tenía 8 años cuando comenzó a reinar,  y a los 8 años de su reinado, o sea cuando tenía 16, comenzó a buscar al Dios de David. A los 12 años de su reinado (tenía 20 años) comenzó a limpiar a Judá y Jerusalén de los lugares altos. Pero no fue, sino hasta los 18 años de su reinado, es decir, cuando tenía 26 años (después de haber limpiado la casa y la tierra y que mandara a que reparasen la casa de Jehová) que, estando en las labores de reparación, sus enviados hicieron un hallazgo que le cambiaría la vida. Tuvo un  encuentro con el Libro de La Ley (podemos decir también que El Libro lo encontró a él) este encuentro produjo en este Rey una serie de cambios para bien:

  1. RECONOCIÓ SU PECADO (2ª Reyes 22:11)
  2. SE ARREPINTIÓ DE SU PECADO (2ª Reyes 22:18-19A)
  3. DIOS PERDONÓ SU PECADO (2ª Reyes 22:19b-20)
  4. TESTIMONIO POSTERIOR (2ª Reyes 23:1-3)

Conclusión.

Vimos lo que ocurrió con Josías cuando se encontró con El Libro. Si bien el Rey no se puede considerar un cristiano, pues vivió bajo La Ley, sí podemos considerar algunas cosas que deben suceder en una persona, en el día de hoy, cuando se encuentra con La Palabra, para llegar a ser salvo.

  • Primero, debe reconocerse pecador (Romanos 3:10). 
  • Segundo, debe arrepentirse de corazón y humillarse delante del Señor pidiendo el perdón divino a través de Nuestro Señor Jesucristo. Dice la Escritura que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarlos (1ª Juan 1:9).
  • Tercero, cuando creemos en  Cristo como el único Salvador,  somos sellados con la venida del Espíritu Santo “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,” —Efesios 1:13.

Pero un cristiano no puede quedarse solo con el gozo de la salvación, ahora que es templo del Espíritu Santo, debe limpiarlo de todo aquello que estorba la comunión con Dios.

1ª Corintios 6:19-20

¿Te encontraste con La Palabra? (Jesús), ¿qué hiciste con ella? ¿Y si aún no lo has hecho, que harás?

Confianza en Dios

Cita Bíblica: Génesis 32:22-32

Introducción.

Cuando se va un año y uno nuevo se acerca, es tiempo de hacer balances y también proyectar lo que viene; esto es lo que hace el mundo habitualmente: ver si se llegó a las metas y se cumplió lo proyectado; esto lo hacen: las instituciones, las empresas, las personas, incluso las iglesias hacen una evaluación de lo realizado durante el período que termina.

Aunque el creyente no tiene fines de año, pues corremos en forma constante, hay veces que uno debe detenerse, y con la ayuda de Dios, ver qué es lo que debe corregir en su vida, especialmente en la vida espiritual y en la relación con Dios.

La lectura de hoy nos puede ayudar en algunos aspectos a hacer un pequeño balance de nuestras vidas en este año y a ver como enfrentaremos el próximo.

Observando  la experiencia que vivió Jacob, en el episodio de su vida que hemos leído, podemos obtener ayuda para identificar algunos aspectos de nuestra vida que debemos mejorar o en los cuales debemos perseverar para seguir avanzando en la carrera cristiana.

Los invito a analizar algunos aspectos interesantes de la vida de Jacob relatada en este interesante pasaje.

  1. LA LUCHA
  2. EL RECONOCIMIENTO 
  3. LA BENDICIÓN

Conclusión.

Muchas veces, para que podamos entender lo que quiere Dios de nosotros, se tiene que dar una “lucha” entre Dios y el creyente. A veces, Dios tiene que humillarnos y hacernos tragar nuestro orgullo para que comprendamos qué es lo que quiere de nosotros. Así lo hizo con Jacob, lo humilló, lo dejó con daños físicos, pero salió fortalecido en lo espiritual. Cuando Jacob reconoció el poder de Dios, Dios lo reconoció a Él.

Fue un nuevo amanecer para él, atravesó la frontera del vado de Jaboc, siendo un nuevo hombre, comenzó un nuevo andar, que le iba a recordar para siempre ese momento, donde abandonó su orgullo y se entregó al poder de Dios.

Las grandes bendiciones solo pueden llegar cuando uno está sometido al poder de Dios, no somos llamados a manejar nuestras vidas, debemos entender que Dios es el que debe manejarlas; el trono es de Dios y no del creyente.

La pregunta para comenzar este nuevo año es fundamental: ¿Seguiremos luchando con Dios; Cuánto tiempo más nos resistiremos a su soberanía?, ¿Seguiremos confiando en nuestras fuerzas o confiaremos en las fuerzas de Dios para seguir nuestra vida como creyentes?, ¿Cómo afrontará este nuevo año?

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

Salmo 90:12

Compartiendo un pensamiento

Pero el ángel les dijo: no temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.

Lucas 2:10, 11

Dos mujeres, elegantemente vestidas, se encontraban almorzando en un restaurante. Una amiga, que se encontraba en una mesa cercana, las vio y se acercó a saludarlas. “¿Qué están celebrando?”, preguntó. Una de ellas dijo: “Estamos celebrando el cumpleaños de mi hijo.” “Pero, ¿dónde está el niño?, preguntó la amiga a la mamá, quien respondió: “Lo pasé a dejar a la casa de mi suegra, habría sido imposible pasarlo bien y tranquilas con él.”

¿No les parece ridícula la historia? Una celebración de cumpleaños para un niño que no es bienvenido en su propia fiesta! Sin embargo, la situación anterior, no es más ridícula que pasar por la época de Navidad, con todas sus festividades, dejando afuera, a aquel cuyo cumpleaños se supone estamos celebrando. 

Lamentablemente, esa es la manera en que muchas personas celebran Navidad en el día de hoy. En medio de todo el ir y venir -la organización de la fiesta, la compra de regalos, las reuniones familiares- resulta que Aquel Santo Ser, que debiera ser el motivo y centro de la celebración, llega a ser, incluso, fastidioso para los que festejan, y pasa a ser completamente olvidado.

Para esto he nacido

Introducción.

Una de las respuestas que mejor resume la razón del nacimiento del Señor la dió el mismo Señor Jesucristo, teniendo ya más de 30 años de vida; esta declaración se la hace al gobernador de Judea, Poncio Pilato, durante su juicio civil: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad.”

Lo anterior resulta muy didáctico para el día de hoy, pues constantemente nos encontramos con personas que se dicen cristianas, pero, separan totalmente el nacimiento del Señor con lo que fue el propósito de ese nacimiento.

Consideremos pues, el episodio al que me he referido, el cual se desarrolla en torno a la búsqueda de la verdad por parte de un gobernador romano.

  1. BUSCANDO UNA VERDAD Juan 18:37a
  2. UNA VERDAD NO BUSCADA Juan 18:37b
  3. LOS QUE SON DE LA VERDAD Juan 18:37c

Conclusión

El Señor Jesucristo nació para revelar la verdad al ser humano, la verdad en el sentido más perfecto, amplio y saludable concebible. Él, construyó y mostró el único camino posible de regreso al Padre.

También queda muy claro en las palabras del Salvador, que el ser cristiano, es ser una persona comprometida con la verdad y con ello, una persona obediente y portadora de ella.

“Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?”

Proverbios 20:6