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Sí, es lícito

Cita Bíblica: Lucas 13:10-17

Introducción.

El lugar donde se desarrollan los acontecimientos relatados, en la porción leída del evangelio de Lucas, es una sinagoga. El uso principal de estos lugares era la lectura y la enseñanza de la Palabra de Dios; se empleaban también como un tribunal o como escuela.

La sinagoga no remplazaba de ningún modo al Templo de Jerusalén; las reuniones en las sinagogas no eran para ofrecer sacrificios o cultos ceremoniales, su fin principal estaba relacionado con el estudio de Las Escrituras, principalmente, La Ley. Además, servían para la oración pública o la oración de una comunidad.

La palabra sinagoga no la encontramos en el Antiguo testamento, pero sí, en muchas ocasiones, a partir de los Evangelios. Estos centros se encontraban en todos los lugares donde habían judíos que practicaban su religión. Eran muy numerosas en ciudades importantes y de gran población como Jerusalén; también encontramos sinagogas en Chipre, Antioquia, Berea, Iconio, Alejandría, etc.

Cada sinagoga tenía uno o varios encargados dependiendo de su tamaño; uno de ellos era el principal, el que dirigía los servicios y disponía quien debía leer, orar o exhortar. En Antioquia los principales de la sinagoga invitaron a Pablo y a Bernabé a dirigir palabras de exhortación a los presentes.

La reunión más importante era el sábado, pero también se reunían los días segundo y quinto de la semana.

En la lectura de hoy vemos a Cristo en una de ellas, y el relato nos indica lo que enseñaba Jesús en un día de reposo.

I. ENSEÑANDO
II. LIBERANDO
III. REPRENDIENDO

Conclusión.

Nuestro Señor, nuestro Salvador, es a la persona que tenemos que observar e imitar en cada momento de nuestra vida, él nos abrió el camino de la salvación, otorgó claridad a nuestra vista y enderezó nuestras vidas que por años estuvieron atadas, tal cual como había sucedido con la mujer del relato.

Él permitió que nuestra vista mirara al cielo con lo que pudimos ver y disfrutar de las cosas de Dios, ya no con ataduras, sino con libertad.

Pero también, Cristo nos da ejemplo de vida, enseñándonos como debemos conducirnos. El estaba en el lugar en el que debía estar, es un buen ejemplo para nosotros; estaba activo enseñando y respondiendo a las necesidades de los hombres.

Su amor y misericordia no tienen días especiales, debemos estar dispuestos cualquier día para hacer las obras que el Salvador mande, no importa el lugar ni a quien se hagan, las personas no pueden esperar.

Algo más que destacar, recordar y aplicar: cuando se tenga que responder, pensemos como respondió Jesús, el no dejó pasar el error, alzó la voz cuando tenía que hacerlo y respondió con la sabiduría divina.

Algunos dicen que los creyentes no podemos Juzgar; pero, si se trata de las cosas de Dios y hay errores en aquellos que las predican o practican, sí podemos hacerlo, quedarse callado sería ir en contra de Dios y sus enseñanzas.

“…Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;” (1ª Pedro 2:21b)

Deleitándose en la voluntad del Señor

Cita Bíblica: Salmo 119:1-8

Introducción.

Al iniciar este nuevo año de meditaciones, siento que una buena de manera de hacerlo, es meditando en dos bienaventuranzas, dos motivos de dicha, dos motivos de felicidad que se encuentran en el Salmo ciento diecinueve verso uno.

Cuán apropiado es este Salmo, en tiempos en los que se trata de relativizarlo todo; poner en duda la vigencia de la voluntad de Dios, tan claramente expresada en Su Palabra, y desvirtuar los valores eternos.

Comienza este cántico con dos bienaventuranzas para los que buscan vivir en la voluntad de Dios.

I. DOS BIENAVENTURANZAS (vs. 1 y 2)
II. RAZONES PARA LAS BIENAVENTURANZAS (v.3)
III. UN ENCARGO DIVINO Y UN DESEO HUMANO (vs.4 y 5)
IV. DOS CONSECUENCIAS DE GUARDAR LA VOLUNTAD DIVINA (vs. 6 y 7)
V. CONCLUSIÓN DEL POETA (8)

Conclusión.

La epístola a los Romanos, en el capítulo doce verso dos nos enseña que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Es una voluntad que siempre quiere lo mejor para nosotros. Entonces; ¿por qué solemos ser renuentes en buscarla y, más aún, acatarla? Que nuestro Señor nos ayude a estar prontos para buscarla y gratamente dispuestos para realizarla.

Les invito a disfrutar de las bienaventuranzas del buscador de la voluntad del Señor.

“… para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2

Aprovechando bien el tiempo

Cita Bíblica: Efesios 5:15-20

Al avanzar en el tiempo que Dios nos ha dado bajo el sol, resulta especialmente valioso para el cristiano, volver a leer las exhortaciones que el apóstol Pablo nos hace mediante la Carta a los Efesios. En esta epístola se nos llama a tomar, en forma urgente, varias actitudes; se describe, en pocas palabras, el entorno en el cual vivimos, y se nos dan instrucciones precisas sobre la forma en que debemos caminar hasta que el Señor regrese.

I. LLAMADOS A TOMAR UNA ACTITUD
II. DESCRIPCIÓN DEL ENTORNO
III. CÓMO ANDAR

Conclusión.

Con prontitud busquemos la sabiduría que solo viene de Dios, aprovechemos el tiempo que nos es dado, busquemos el crecimiento personal, procuremos perfeccionar la comunión con los hermanos, y demos el testimonio que Dios exige de nosotros.

Se nos advierte que “los días son malos”, pero de nosotros dependerá el cómo enfrentemos las adversidades, así como las oportunidades que se nos presenten.

Prestemos oído a la exhortación bíblica, corrijamos con urgencia nuestro caminar y nunca olvidemos que “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. (1ªJn.4:4b)

“Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.” —1ª Tes. 5:11.

Espectadores privilegiados

Cita Bíblica: Isaías 61:1-3

Introducción

La cita que se leyó en el libro de Isaías, es una de las muchas alusiones que el Profeta hace de nuestro Señor Jesucristo. Si hay un libro del Antiguo Testamento donde se puede ver con mucha claridad la figura de Cristo, es en éste; por ello, se le llama habitualmente, el evangelio del Antiguo Testamento.

Lo que hace especialmente interesante esta porción del profeta Isaías, es que aproximadamente setecientos años después de ser escrita, el mismo Cristo entró a la sinagoga de Nazaret y levantándose a leer, abrió el libro en este preciso lugar para luego darle lectura en presencia de todos los asistentes. Enseguida se sentó, como lo describe Lucas en su evangelio, y procedió a revelar delante de los oyentes, a quien se refería el Profeta en dicha porción.

El más grande expositor de la Palabra de Dios procede a revelar uno de los episodios más esperados por los Judíos, y porque no decirlo, por el mundo entero, Cristo procedió a aplicar enteramente la porción a sí mismo, dejando en evidencia quien era y cuál era su ministerio. Ya no es Isaías el que revela lo que haría el Mesías, es el propio Mesías revelando su persona y su misión.

Cristo, con toda la autoridad que le fue entregada, lee la porción que hace alusión a su persona y da por cumplida la profecía delante de los oyentes.

I. LA AUTORIDAD
II. LA MISIÓN
III. LA REACCIÓN

Conclusión.

Cristo, con toda autoridad, con esa autoridad que viene de lo Alto, se presenta al mundo como el Mesías, el Cristo; se presenta como la necesidad más grande que tiene el hombre, se presenta como el Salvador.

También nos da a conocer su misión; vino por los hombres que son humildes de corazón y reconocen su necesidad; vino a curar los corazones quebrantados; a dar vista a los ciegos; a romper cadenas para dar libertad, del pecado y la muerte; y vino a rescatar a cada hombre que reconoce que está perdido. Cristo vino a predicar este año maravilloso y agradable de Dios; vino a traer buenas y grandes noticias de Salvación.

¿Cómo reaccionaremos a su visita; cómo lo recordaremos en esta Navidad?, ¿Estará presente en nuestra celebración, o solo nos maravillaremos con sus sabias palabras?, ¿Será sólo una Navidad más; descubriremos el verdadero sentido de ésta, o sólo será una fecha festiva más en el calendario?

Una visita con múltiples propósitos

Cita Bíblica: Colosenses 1:15-22

Introducción.

La encarnación del Señor encierra un universo de aspectos que van más allá de nuestra comprensión. Las razones, las implicancias y las consecuencias de la Encarnación, son tan complejas que no podemos pretender entenderlas a cabalidad, al menos con las grandes limitaciones de nuestra mente actual.

Tomemos conciencia que estamos hablando de aquel de quien se dice: “…todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;” (Colosenses 1:16b, 17)

¿Cuántos motivos existieron para que la Segunda Persona de la Trinidad, tomara un cuerpo humano con todas sus cualidades? En realidad muchos. Consideremos, como ejemplo, la salvación del ser humano, motivo de dimensiones inconmensurables, a su vez, muy asociado a otros motivos, igualmente complejos e insondables, como la formación de la Iglesia, o el permitir el cumplimiento futuro del establecimiento del Reino Milenial.

En un muy humilde intento de explicar la encarnación del Señor, digamos que, entre otros, Cristo vino al mundo para:

I. TERMINAR CON EL PECADO
II. VENCER Y CONDENAR A SATANÁS
III. SALVAR AL HOMBRE
IV. FORMAR LA IGLESIA

Conclusión

¿Cuántos de los aspectos considerados me conciernen? ¿Cuántos me involucran? La respuesta es: todos, pues:

Cristo es mi Salvador, mi Libertador, mi Santificador, mi Ejemplo, mi Cabeza, mi Supremo Revelador, mi Presente y mi Futuro. Todo lo anterior posible, gracias a su encarnación. “Cristo es el todo, y en todos.” Col. 3:11b



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