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¿Qué harás tú?

Cita Bíblica: 2ª Reyes 22:8-11

Introducción.

Los tres reyes anteriores al que vamos a ver hoy, fueron: Ezequías, que según 2ª Reyes 18:3 “hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre”. Después, vienen dos reyes que hicieron lo malo, Manasés (1ª reyes 21:2) y Amón, su hijo (2ª reyes 21:19-24). Los siervos de Amón lo mataron en su casa; luego, el pueblo, a su vez, mató a los conspiradores y, finalmente, colocó a Josías, su hijo, en su lugar.

El rey Josías (Jehová sana, 646-608 A.C.) tenía 8 años cuando comenzó a reinar,  y a los 8 años de su reinado, o sea cuando tenía 16, comenzó a buscar al Dios de David. A los 12 años de su reinado (tenía 20 años) comenzó a limpiar a Judá y Jerusalén de los lugares altos. Pero no fue, sino hasta los 18 años de su reinado, es decir, cuando tenía 26 años (después de haber limpiado la casa y la tierra y que mandara a que reparasen la casa de Jehová) que, estando en las labores de reparación, sus enviados hicieron un hallazgo que le cambiaría la vida. Tuvo un  encuentro con el Libro de La Ley (podemos decir también que El Libro lo encontró a él) este encuentro produjo en este Rey una serie de cambios para bien:

  1. RECONOCIÓ SU PECADO (2ª Reyes 22:11)
  2. SE ARREPINTIÓ DE SU PECADO (2ª Reyes 22:18-19A)
  3. DIOS PERDONÓ SU PECADO (2ª Reyes 22:19b-20)
  4. TESTIMONIO POSTERIOR (2ª Reyes 23:1-3)

Conclusión.

Vimos lo que ocurrió con Josías cuando se encontró con El Libro. Si bien el Rey no se puede considerar un cristiano, pues vivió bajo La Ley, sí podemos considerar algunas cosas que deben suceder en una persona, en el día de hoy, cuando se encuentra con La Palabra, para llegar a ser salvo.

  • Primero, debe reconocerse pecador (Romanos 3:10). 
  • Segundo, debe arrepentirse de corazón y humillarse delante del Señor pidiendo el perdón divino a través de Nuestro Señor Jesucristo. Dice la Escritura que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarlos (1ª Juan 1:9).
  • Tercero, cuando creemos en  Cristo como el único Salvador,  somos sellados con la venida del Espíritu Santo “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,” —Efesios 1:13.

Pero un cristiano no puede quedarse solo con el gozo de la salvación, ahora que es templo del Espíritu Santo, debe limpiarlo de todo aquello que estorba la comunión con Dios.

1ª Corintios 6:19-20

¿Te encontraste con La Palabra? (Jesús), ¿qué hiciste con ella? ¿Y si aún no lo has hecho, que harás?

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