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El tiempo restante

Cita Bíblica: 1ª Pedro 4:1-7

Introducción.

¿Qué harás con tu tiempo restante, el tiempo que transcurra de hoy hasta que el Señor te llame a su presencia? Esta es una importantísima e ineludible pregunta que debe hacerse todo cristiano en algún momento de su vida. Te adelanto que la mejor respuesta ya ha sido dada por el Espíritu Santo.

Para muchos cristianos la vida después de realizar la oración de reconciliación con el Señor, consiste en un saberse salvado, pero, no tienen ni han tenido la intención de dejar nada de la vieja vida, es decir, no hay cambio, no hay “conversión”. La respuesta de estas personas a la pregunta del principio, es: “seguiré haciendo lo mismo que hacía antes, pero ahora perdonado, salvado por Cristo.”

De lo que no se han dado cuenta es que no puede haber redención real, sin conversión. Para esas personas, recibir a Cristo es un plus, un extra, agregado a su vida. Ellos, no quieren, o no pueden ver, que junto con la redención, hay que dejar la vieja maleta con su contenido de vicios y taras, con los harapos de la vieja vida.

Muchos se aferran a ese viejo bagaje con tal pasión que muestran claramente, que no tienen idea, sin importar los años de convertido, lo que significa su nueva vida, o bien,…. jamás han sido realmente salvados.

En esta porción Pedro nos enfrenta con tres dimensiones de nuestra vida: nuestro pasado, el tiempo que resta y el fin de todas las cosas.

I. LO QUE QUEDÓ ATRÁS (1ª Pedro 4:1)

II. EL TIEMPO RESTANTE (1ª Pedro 4:2-6)
A. Una vida que pasó (1ª Pedro 4:3)
B. El desafío de una nueva vida (1ª Pedro 4:2)
C. Aquellos que fueron amigos (1ª Pedro 4:4, 5)
D. Dos juicios (1ª Pedro 4:6)

III. EL FIN DE TODAS LAS COSAS (1ª Pedro 4:7)

Conclusión.

Entonces, ¿Qué harás con el tiempo restante? Que importante cuestionamiento ¿Cómo viviré el tiempo que Dios me seguirá dando hasta su llamado, tiempo que se ha tornado en oro refinado?

¿Seguiré viviendo Igual como lo hacía en mi tiempo de “gentil”, pero claro, sin excesos, con un poco más de recato y pudor? ¿O bien, intentaré, día a día, hacer la voluntad de Dios en mi vida; buscando el plan que El tiene para mí? La decisión debe ser tomada de inmediato.

“Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.” (1ª P. 4:7)

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